04/22/2026 07:32:00 a. m.
El caso del ataque armado en la zona arqueológica de Teotihuacán sigue abriendo nuevas líneas de análisis, ahora centradas en el pasado del presunto agresor, identificado como Julio César Jasso Ramírez.
Testimonios recabados en la Ciudad de México dibujan una imagen que contrasta con la violencia de los hechos: la de un joven reservado, lector y sin antecedentes de conflicto.
En un inmueble de renta para estudiantes ubicado en la colonia La Purísima Ticomán, en la alcaldía Gustavo A. Madero, donde vivió en 2018, el joven fue recordado como un inquilino "tranquilo" y "platicador", cuya conducta no generó alertas entre vecinos ni administradores.
"Era un chavo bien, nunca dio problemas", relató el encargado del lugar, quien lo identificó de inmediato tras la difusión de imágenes posteriores al ataque.
De acuerdo a medios nacionales, como El Heraldo. Durante su breve estancia de aproximadamente tres meses, Jasso mantenía una rutina discreta: salía con mochila, cargaba libros y sostenía conversaciones que, según el testigo, reflejaban un perfil "intelectual" y cuestionador.
Incluso, su forma de hablar llevó al casero a pensar que se trataba de un estudiante extranjero. "Tenía un tono distinto, le pregunté de dónde era y me dijo que de Guerrero", recordó.
El joven abandonó el inmueble sin incidentes, tras informar que cambiaría de residencia. No hubo conflictos, reportes ni conductas que llamaran la atención. Incluso, el propio encargado aseguró desconocer que esa dirección estuviera vinculada a documentos oficiales del agresor.
Este retrato cotidiano ha generado inquietud entre autoridades y especialistas, al evidenciar la dificultad de identificar señales tempranas en casos de violencia extrema.
Tras el ataque, la fiscalía del Estado de México aseguró diversos objetos que el agresor llevaba consigo: un arma calibre .38, 52 cartuchos útiles, documentos personales, boletos de autobús, un teléfono celular y materiales escritos.
Entre estos últimos destacan manuscritos e imágenes relacionadas con ataques armados previos, incluidos contenidos vinculados a la Masacre de Columbine.
El fiscal José Luis Cervantes Martínez explicó que estos elementos apuntan a una posible conducta de imitación, conocida como fenómeno "copycat", en la que un agresor replica patrones de violencia previamente documentados.
"Se trata de una línea de investigación que sugiere la reproducción de hechos ocurridos en otros contextos", señaló el funcionario, sin descartar otras hipótesis.
A pesar de los avances, el móvil del ataque no ha sido determinado de manera oficial. Las autoridades continúan analizando tanto la evidencia material como los testimonios de personas que convivieron con el agresor en distintas etapas de su vida.
El contraste entre la imagen de un joven descrito como "tranquilo" y los indicios de planificación violenta plantea preguntas de fondo sobre los procesos de radicalización individual, el acceso a contenidos sensibles y los vacíos en la detección de riesgos.