04/21/2026 09:14:00 a. m.
La balacera que sacudió a uno de los sitios arqueológicos más emblemáticos de México quedó reconstruida minuto a minuto por autoridades federales y estatales, en un intento por esclarecer los hechos y contener el impacto internacional del suceso.
Durante la conferencia encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum, el titular de la Secretaría de Seguridad del Estado de México, Cristóbal Castañeda Camarillo, detalló que el primer reporte de un hombre armado se recibió a las 11:20 horas. Diez minutos después, elementos de la Guardia Nacional arribaron al lugar para activar los protocolos de emergencia.
La situación escaló rápidamente. A las 11:45 horas, el presunto agresor, identificado como Julio César "N", se quitó la vida, poniendo fin a un episodio que dejó un saldo de 13 personas lesionadas, siete de ellas por impactos de arma de fuego.
En la misma presentación, en la que también participaron Omar García Harfuch y Rosa Icela Rodríguez, se subrayó que la respuesta institucional incluyó la movilización de al menos 300 elementos de distintas corporaciones, así como la instalación de un sistema de comando de incidentes para coordinar esfuerzos.
Las autoridades también confirmaron que entre los heridos hay ciudadanos de Canadá, Estados Unidos, Rusia, Brasil y Países Bajos, lo que ha dado una dimensión internacional al caso.
Además, se precisó que no todos los lesionados fueron alcanzados por disparos: varios resultaron heridos tras caídas en las estructuras, en medio del pánico generado por las detonaciones.
El Gabinete de Seguridad destacó que pese a la complejidad del escenario, se mantuvo comunicación constante entre las distintas instancias para evitar una mayor tragedia. La prioridad, indicaron, fue la atención médica inmediata y el resguardo de visitantes en la zona arqueológica.
El caso abre interrogantes sobre los protocolos de seguridad en sitios turísticos de alta afluencia y reaviva el debate sobre la prevención de ataques individuales con planificación previa.
Mientras avanzan las investigaciones, el país observa con atención cómo un espacio histórico de valor universal se convirtió, por unos minutos, en escenario de violencia.
Uno de los elementos más perturbadores del caso es la aparente identificación del agresor con los autores de Columbine, Eric Harris y Dylan Klebold. Tras el ataque, se difundieron imágenes del tirador portando una camisa con la leyenda "Natural Selection", símbolo asociado directamente con Harris.
Este detalle, sumado a los documentos encontrados, refuerza la hipótesis de que el agresor buscó replicar no solo el acto violento, sino también su narrativa simbólica.