¿Vidas ajenas?

El mundo entero está en duelo, sobra testimonio para saber los estragos que ha causado la pandemia; no sólo en materia de salud, sino todos los que se quedaron sin sustento, sin hogar, sin estudio y hasta sin familia. ¿Aún dudan que sea real? ¿No hay suficientes pruebas de que el daño es mortal?

A estas alturas, nuestros errores ya no son por ignorancia o falta de información, sino por apatía y decisión. Hay tantas personas que de verdad se ven obligadas a estar en la calle trabajando o al frente de las líneas de atención de esta pandemia, pero que desearían el privilegio de muchos que pueden quedarse en casa, a trabajar y estudiar, bajo toda protección.  

Mientras que otros, que sí tienen oportunidades, opciones y, a mi parecer son privilegiados, se sienten encerrados en la comodidad de sus casas, por eso, es fácil salir sin precaución para cosas no vitales. Por ese egoísmo ciego en el que ya ni siquiera vemos por nosotros mismos, sino por las cosas vanas a las que damos prioridad... ¿Cuánto vale una vida y cuánto vale un buen rato?

No hay una comprensión de la realidad que estamos viviendo, la realidad de todos, no nos importa si el vecino tiene hambre, si a la mujer de enfrente la golpea su pareja, si los niños de la cuadra comen una vez al día o si no tienen internet para estudiar, si los demás se van quedando atrás.

Porque seguimos creyendo que la vida del vecino es ajena y lo que le pase a él, no nos afecta, así como, creemos que nuestra vida es totalmente nuestra y a nadie debería importarle si no me cuido, si me enfermo o si me muero.

Sin embargo, recordemos... ¿Dónde surgió este virus y hasta donde vino a dar? En cuestión de poco tiempo, el mundo dejó de ser tan grande como creíamos y resulta que estamos más interconectados a las vidas de los demás de lo que nos gustaría admitir. Las acciones de todos afectan a todos, no es sólo tu vida.

Todo lo que minimizamos, ridiculizamos y de lo que nos burlamos todos los días, eso que creemos que no pasa porque nunca nos ha pasado, exactamente de eso, se entierran a diario cientos de personas en México y el número siempre va al alza.

Es una lástima que necesitemos que algo trágico nos suceda el día menos pensado para entender que, sí pasa y siento el doble de pena, por aquellos que conocen a alguien que, con una vida por delante, tuvo que partir a causa de esta enfermedad y, aun así, no han aprendido a cuidarse para cuidar a los demás.

Y es que, realmente, no importa quién seas, ni cómo has vivido o la etapa en la que te encuentras, tu primera misión es mantenerte a ti mismo, cuidar de ti. El autocuidado es el mejor método para la prevención de enfermedades y para aumentar nuestra calidad de vida.

La voluntad está al alcance de nuestras manos y es necesario, actuar ya. Si ya entendiste esto y te cuidas, es hora de concientizar a los demás, una y otra vez, dejemos de jugar a la ruleta rusa, con nuestra salud.

Aracely Ceballos

FB: Aracely Ceballos (Chely). TW: @Chely_Ceballos


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