Maradona, Sinaloa y las redes

Al momento de colocar las rodillas bajo el teclado, dos temas se disputaban en mi mente la oportunidad de ser tratados. Uno, la contratación de Diego Armando Maradona como Director Técnico del equipo Dorados de Sinaloa; el otro la nueva crisis por la que atraviesa una de mis almas mater, la Universidad Nacional Autónoma de México, presa de la inseguridad y de la intención de intereses extrauniversitarios de utilizarla para ejercer presión sobre ya saben quién en la etapa de transición del poder que hasta el momento ha sido aterciopelada.

Obviamente, no es la idea tratar el tema de la contratación del exfutbolista argentino desde el punto de vista deportivo, pues no es un campo en el que me desenvuelva cómodamente, es decir, no soy cronista ni analista deportivo, ni tengo la intención de invadir el espacio que a éstos corresponde, pero las reacciones generadas por el anuncio de la contratación del otrora astro argentino trascienden ese ámbito, y de ahí el interés de analizarlo.

Este tema generó una respuesta social en redes que no se refiere a la posibilidad de que bajo la conducción del nuevo Director Técnico el equipo pueda trascender en los torneos en que participa, pues se ha centrado en las presuntas adicciones del contratado. La gran cantidad de "memes" ilustrados y escritos tiene consecuencias sobre la persona del nuevo técnico, que arriba a su lugar de trabajo con una pesada mancha que, con independencia de que se la haya autoimpuesto, forma parte de su vida privada y, por lo tanto, nadie tiene derecho a seguirla exponiendo en detrimento del derecho a la intimidad que tiene el afectado.

Cada vez que una persona sube o comparte alguno de esos memes, parece querer  convertirse en un comediante para hacer reír a sus contactos, cosa muy común entre los usuarios de redes, sin darse cuenta que al exponer los defectos del ídolo futbolístico, más lo pone en la mira de jóvenes y niños propensos a seguir el ejemplo de quien, en apariencia y pese a toda crítica, sigue siendo una figura exitosa, digna de ser contratada por el equipo local.

Son mucho menos aquellos que en lugar de criticar al personaje reclaman al equipo esa contratación, precisamente con el argumento de que puede ser una mala influencia para nuestra niñez.

El conocer y compartir los mensajes quizá sea divertido, pero no deja de ser bulling contra el personaje involucrado, es reírse a sus costillas y definitivamente no es darle la bienvenida a nuestro territorio. Desde luego que no podemos atribuir a quienes  elaboran y difunden los mensajes de redes una intencionalidad negativa, pero sí una profunda ignorancia de las consecuencias que sus acciones generan.

Es casi seguro que en la búsqueda de diversión no solo ignoran la afectación a la persona, sino la que se hace a sí mismos, sobre todo cuando el compartidor de los mensajes es un sinaloense. Por la superficialidad de la diversión nos olvidamos que la imagen negativa que de nuestro estado se forma en el exterior incide directamente sobre el turismo, actividad económica que más divisas genera en la actualidad. Es pues una actitud de auto flagelo al reproducir el estigma que nos aqueja desde hace décadas, que es el de un estado en el que se enaltece el tráfico de drogas.

Lo que llamó mi atención sobre el tema fue un texto subido a uno de tantos chat, que imitando una nota periodística afirmaba que "previniendo la escasez de cocaína en el estado de Sinaloa, por la confirmación del contrato entre Dorados de Sinaloa y Diego Maradona, la gente se ha abalanzado a hacer compras de pánico en sus tienditas más cercanas...", lo que en una generalización ofensiva dibuja a los sinaloenses como drogadictos desesperados y, por otra parte, a nuestro territorio como el mayor mercado de drogas del mundo.

Mi respuesta inmediata se dirigió con respeto a quien envió el mensaje y a todos aquellos que decidieran compartirlo, a quienes dije que si bien podía resultar "divertido", su única utilidad es reproducir un estereotipo que los sinaloenses no merecemos.

Reconocí que salvo unos cuantos delincuentes, los sinaloenses no somos productores ni distribuidores de drogas, sino gente de trabajo; que Sinaloa ocupa el segundo lugar a nivel nacional en valor de producción agrícola, lo que es oficialmente cierto de acuerdo con la información del Sistema de Información Agroalimentaria y Pesquera SAGARPA, que en el año 2017 reportó cultivos en un millón 149 mil 320 hectáreas, en las que se produjeron 12 millones 165 mil 950 toneladas de alimentos con un valor de producción de 48 mil 448 millones de pesos.

Nuestro estado se caracteriza por su alta vocación en la producción de granos, lo que le permite ser el principal productor nacional de maíz, con una producción anual superior a 6 millones de toneladas, destinadas a la alimentación de los mexicanos; y somos productores de hortalizas que representan un ingreso anual que ronda los 11 mil 800 millones de pesos, además de producir oleaginosas, caña de azúcar, frutas y otros cultivos; y de tener una importante producción pesquera en especies como el atún y el camarón.

Los sinaloenses tenemos mucho de que presumir como para denigrarnos reproduciendo estereotipos que no nos corresponden. A mí me gustaría que los sinaloenses empezáramos a distanciarnos de la cultura del narco y nos viéramos como realmente somos. Ojalá que en redes compartiéramos las cosas positivas, no solo de nuestra producción sino también de nuestra cultura que, a propósito, se verá fortalecida con el nuevo Festival Cultural Puro Sinaloa que está a punto de iniciar.

Aprovechemos las redes para impulsar a nuestras figuras deportivas comentando sus triunfos, así como a nuestras figuras académicas que serán las que nos saquen del atraso. Y ofrezcamos a Maradona su regeneración como ser humano.