07/10/2026 09:58:00 a. m.
Sinaloa se ha fijado una meta ambiciosa: dejar atrás el lugar 24 que actualmente ocupa en crecimiento económico nacional y posicionarse entre las diez economías más dinámicas de México hacia el año 2050.
Ese es el principal objetivo de la estrategia Sinaloa 10+, impulsada por el Consejo para el Desarrollo Económico de Sinaloa (CODESIN) con el acompañamiento técnico del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), cuyos primeros resultados fueron presentados tras concluir una amplia etapa de consultas ciudadanas y sectoriales.
Durante la presentación de los avances se informó que participaron más de 160 representantes de empresas, academia, gobierno, organizaciones civiles y ciudadanía, quienes aportaron un total de 915 propuestas para construir el Plan Económico de Largo Plazo que marcará la ruta del desarrollo estatal durante las próximas décadas.
El diagnóstico inicial reconoce que Sinaloa enfrenta importantes desafíos para competir con las entidades de mayor crecimiento económico del país.
Actualmente, el estado registra un crecimiento de apenas 1.1 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB) y mantiene una estructura económica concentrada principalmente en el sector servicios, que representa el 71.3 por ciento de la actividad económica, mientras que la industria aporta el 18 por ciento y el sector primario el 10.7 por ciento.
Ante este panorama, la estrategia plantea fortalecer la capacidad productiva del estado mediante actividades de mayor valor agregado y un incremento en el llamado Índice de Complejidad Económica, indicador que mide la capacidad de una economía para producir bienes y servicios sofisticados.
La directora general de CODESIN, Mercedes Dorado Bojórquez, explicó que el propósito es construir una visión de largo plazo que trascienda los cambios de gobierno y permita mantener una política económica estable.
"Sinaloa 10+ es una convocatoria a toda la sociedad para construir conjuntamente una estrategia que trascienda administraciones y ciclos políticos", señaló.
El diagnóstico también concluye que la diferencia entre Sinaloa y las entidades más competitivas del país no depende únicamente de los sectores productivos que poseen, sino de su capacidad para desarrollar ecosistemas de innovación, manufactura avanzada, infraestructura especializada, talento altamente calificado y servicios empresariales.
Por ello, el plan propone una estrategia diferenciada para cada región del estado.
En el norte de Sinaloa se plantea consolidar un polo de logística, industria y energía; en la región centro-norte fortalecer la agroindustria y la industria alimentaria;
en la zona centro impulsar los servicios inteligentes y la economía del conocimiento; mientras que el sur enfocaría sus esfuerzos en turismo, economía azul y servicios relacionados con la salud y la cultura.
Asimismo, entre las prioridades identificadas durante las consultas destacan el fortalecimiento de la gestión hídrica, la formación de talento especializado y la transformación agroindustrial como ejes para incrementar la competitividad.
El especialista del PNUD en Formación para la Localización de la Agenda 2030 y Planeación del Desarrollo, Fiodor Rodríguez, señaló que antes de definir sectores estratégicos es indispensable desarrollar las capacidades necesarias para sostener un crecimiento económico de largo plazo.
Sinaloa no parte de cero; cuenta con activos estratégicos, pero necesita articularlos como un sistema de capacidades. Las apuestas económicas requieren talento, infraestructura, gobernanza, financiamiento, datos y coordinación.
La meta es que el Plan Económico de Largo Plazo no quede únicamente como un documento de planeación, sino que se convierta en una política pública permanente capaz de orientar el desarrollo económico del estado y colocar a Sinaloa entre las economías más dinámicas del país durante las próximas décadas.