07/06/2026 11:26:00 a. m.
Seis estudiantes de un colegio en Bélgica fueron detenidos tras descubrirse que planeaban un ataque con sustancias químicas e incendios contra su propia escuela.
Las autoridades lograron desactivar la amenaza en menos de 24 horas gracias a que los directivos detectaron el plan, el cual se organizaba de forma oculta a través de un grupo anónimo en TikTok.
El caso ocurrió en una escuela de Hasselt, capital de la provincia de Limburgo, al noreste de Bélgica (una localidad cercana a la frontera con los Países Bajos).
La alerta se originó cuando miembros del equipo directivo del plantel detectaron un grupo privado dentro de la plataforma TikTok y denunciaron de inmediato la situación.
A pesar de que los involucrados intentaron ocultar sus identidades utilizando cuentas anónimas, el contenido de las conversaciones encendió las alertas de emergencia, pues incluían:
Tras recibir la denuncia, la zona policial de la Región Capital de Limburgo (LRH) y la fiscalía abrieron una investigación de urgencia.
Con el apoyo tecnológico de varios proveedores de servicios de internet, los agentes lograron rastrear los perfiles digitales.
La intervención oportuna dio frutos el mismo día: se logró identificar y detener a los seis implicados, todos alumnos de la institución afectada, en un plazo menor a 24 horas bajo el cargo de "amenaza de atentado".
El jefe de la policía local, Philip Pirard, confirmó que la rapidez del operativo fue vital, ya que los menores planeaban ejecutar el ataque solo unos días después.
Aunque las detenciones ocurrieron a mediados de junio, las autoridades dieron a conocer el caso de forma oficial el lunes 6 de julio de 2026.
Los seis implicados fueron puestos a disposición de los tribunales de menores en Hasselt y la vecina localidad de Tongeren.
Debido a que las leyes en Bélgica establecen que los delitos cometidos por menores de edad se llevan a cabo a puerta cerrada y bajo jueces especializados, la fiscalía, a través de su vocera Anna Degraen, informó que no darán más comentarios públicos ni revelarán la ideología extremista que seguían los jóvenes.
Tampoco se hicieron públicas las medidas o sanciones que los jueces impusieron, ni el nombre del colegio afectado, con el fin de proteger la identidad de los involucrados y la estabilidad del plantel.
La unidad de criminalidad juvenil mantiene el caso abierto, pero tanto la policía como la fiscalía aprovecharon este suceso para enviar un mensaje contundente a las familias y a los jóvenes.
Las autoridades insistieron en que las nuevas generaciones deben ser muy conscientes de las comunidades digitales a las que se unen.
Lanzaron un llamado para que cualquier persona que detecte mensajes o amenazas sospechosas en internet las reporte de inmediato a la policía, recordando que difundir contenido extremista no es un juego, es completamente inadmisible y siempre traerá consecuencias legales severas.