06/06/2026 08:08:00 p. m.
El sector pesquero de altamar atraviesa una de las épocas más críticas en la historia, con un panorama que pinta una posible extinción de la actividad en los próximos años, lamentó Jesús Omar Lizárraga Manjarrez.
El líder de la Unión de Armadores del Litoral del Océano Pacífico destacó que entre la problemática que enfrentan de cara a una nueva temporada de capturas, está el alto costo del diésel marino, que ha alcanzado precios históricos, que harían incosteable la actividad.
Mencionó que si bien, desde hace ocho años han tenido que trabajar los barcos sin recibir subsidios al energético, el alto costo que presenta este desde hace algunos meses provocará que todavía más barcos se queden amarrados en los muelles, creciendo con ello el desempleo y un posible fin de la pesca en los próximos años.
"Pues todo, se estima, pues de que muchas empresas y cooperativas pesqueras no le van a apostar igual, desafortunadamente, pues son problemáticas que se han dificultado o que han aumentado, que no se han resuelto, siguen creciendo estas problemáticas y pues estamos igual todos en el sector; yo creo que es parte del fin de muchas pesquerías, es parte del fin, no solo del Pacífico, tenemos la misma problemática en el Golfo que se ha acrecentado los últimos dos o tres años" expresó.
Lizárraga Manjarrez declaró que, aunado a esto, el sector pesquero registra una baja en los volúmenes de captura desde hace algunos años, lo que hace todavía más complicado el panorama, ya que las exportaciones han caído y con ello, los ingresos.
Ante esta situación, el dirigente pesquero destacó que en la temporada de capturas 2026-2027 se estima que todavía menos embarcaciones se hagan a la mar, es decir, que se prevé que menos de 230 barcos pertenecientes a la flota pesquera de Mazatlán salgan a las capturas, de un total de 490 embarcaciones.
Agregó que los armadores ya no me están apostando a salir a pescar, debido a todas las problemáticas que enfrentan, a la que se le suma el ingreso de camarón de otros países, como el ecuatoriano, lo cual les pega directamente a los productores mexicanos, ya que la pesca en aquel país sí está subsidida.