01/14/2026 07:40:00 a. m.
Cuando se piensa en México, la imagen suele ser de playas soleadas, selvas o desiertos infinitos. Sin embargo, cada invierno el país guarda un secreto que pocos exploran: paisajes cubiertos de nieve que transforman montañas, volcanes y bosques en postales dignas de cualquier destino europeo.
En este 2026, la temporada invernal vuelve a abrir la puerta a experiencias poco comunes sin salir del territorio nacional. Desde viajes en tren entre montañas blancas hasta volcanes que rozan el cielo, estos son cinco lugares donde la nieve sí existe en México y puede vivirse de cerca.
En el corazón de Chihuahua, el Pueblo Mágico de Creel se convierte cada invierno en uno de los escenarios más impresionantes del país. Entre finales de noviembre y marzo, la nieve cubre los bosques de pino y las profundas Barrancas del Cobre, creando un contraste único.
El viaje comienza desde el Tren Chepe, considerado uno de los recorridos ferroviarios más espectaculares del mundo. Durante la temporada invernal, sus ventanas regalan vistas que recuerdan a los Alpes, pero con identidad rarámuri.
Además del paisaje, Creel ofrece senderismo, teleférico y contacto con la cultura local, donde la gastronomía caliente y las tradiciones indígenas acompañan el frío.
A poco más de una hora de la Ciudad de México, el Nevado de Toluca demuestra que la nieve no está tan lejos como se piensa. Este volcán de 4,600 metros de altura se cubre de blanco entre diciembre y febrero, convirtiéndose en uno de los destinos invernales más accesibles del país.
Las lagunas del Sol y la Luna, ubicadas dentro del cráter, ofrecen un espectáculo natural que mezcla agua, hielo y silencio. Es un sitio ideal para excursionistas, fotógrafos y viajeros que buscan una experiencia de alta montaña sin recorrer largas distancias.
En Baja California, la Sierra de San Pedro Mártir combina dos maravillas poco comunes: nieve y cielos perfectos para observar el universo. Durante el invierno, los senderos del parque nacional se cubren de blanco, mientras que por la noche el frío despeja el cielo.
Aquí se encuentra el Observatorio Astronómico Nacional, uno de los más importantes de América Latina. Caminar entre bosques nevados y terminar el día observando estrellas convierte a este sitio en una experiencia única para quienes buscan turismo de naturaleza y ciencia.
Con sus 5,636 metros sobre el nivel del mar, el Pico de Orizaba no solo es la montaña más alta del país, también es uno de los pocos lugares donde existe un glaciar activo: el Jamapa.
Durante el invierno, la nieve cubre gran parte del volcán, visible incluso desde comunidades cercanas como Tlachichuca. Aunque el ascenso completo está reservado para montañistas experimentados, el entorno ofrece paisajes impresionantes para fotografía, campismo y senderismo controlado.
El Parque Nacional Iztaccíhuatl–Popocatépetl es uno de los escenarios más simbólicos del centro del país. La silueta de la "Mujer Dormida" cubierta de nieve es una de las postales más icónicas del invierno mexicano.
Desde Paso de Cortés, los visitantes pueden recorrer rutas de senderismo, acampar o simplemente admirar las montañas nevadas. Aunque el Popocatépetl permanece bajo monitoreo constante, el parque ofrece áreas seguras para disfrutar del paisaje invernal a pocas horas de la capital.
La nieve en México no es un mito, es una experiencia real que cada año transforma estos destinos en espacios únicos. El invierno 2026 es una oportunidad para descubrir un país distinto, donde el frío, las montañas y la aventura conviven con la riqueza cultural y natural que define al territorio mexicano.