Agro | 09/14/2025 02:25:00 p. m. | Mayhan Barraza
¿Qué pasaría si un río dejara de fluir? Durante décadas, esa fue la realidad en muchas presas de México, pues al retener toda el agua mediante las presas, los ríos quedaban prácticamente muertos, con consecuencias graves para el medio ambiente y las comunidades costeras.
Para revertir esa situación nació el gasto ecológico, una técnica que consiste en liberar un volumen de agua de la presa para que el río conserve su caudal y su dinámica natural. En el país, la primera en la que se aplicó fue la presa Picachos, ubicada en el sur de Sinaloa.
De acuerdo con Sandra Guido, directora de Conselva Costas y Comunidades, explicó que este gasto ecológico es vital para que los ríos continúen su función ecológica.
“El gasto ecológico es un volumen de agua de la presa que se destina para que el río siga vivo normalmente todas las presas antes de esta cortaban totalmente los ríos y después de la presa, el río estaba muerto, esto con el tiempo vimos que generaba profundos, impactos ambientales”, explicó Sandra Guido, directora de Conselva Costas y Comunidades.
En este sentido uno de los efectos más visibles ocurre en las playas, ya que estas se nutren de la arena que transportan los ríos hacia el mar. Sin ese aporte, el oleaje erosiona la costa sin que exista una fuerza que contrarreste el desgaste. El resultado es playas que retroceden poco a poco, perdiendo terreno frente al mar.
El gasto ecológico busca precisamente evitar este desequilibrio, al mantener un flujo mínimo de agua, los ríos continúan aportando sedimentos, sosteniendo los ecosistemas y garantizando que el ciclo natural no se interrumpa por completo.
Hoy en día, gracias a que la presa Picachos cuenta con este sistema, representa una medida técnica, para que el desarrollo humano no sacrifique la salud de los ríos ni de las playas que dependen de ellos.