México | 06/16/2025 11:44:00 a. m. | Luz Noticias
A medida que los seres humanos avanzan en edad, especialmente a partir de los 60 años, es común que surjan diversos malestares físicos, particularmente relacionados con la salud cardiovascular. En este período, la atención a la presión arterial se convierte en una de las prioridades esenciales para prevenir enfermedades graves, como infartos, ictus o insuficiencia renal.
A partir de los 60 años, se recomienda una vigilancia constante de la salud cardiovascular. Los médicos especialistas han señalado que una presión arterial sistólica (la presión máxima cuando el corazón late) entre 130-139 mmHg y una presión diastólica (la presión mínima entre los latidos) entre 70-79 mmHg se considera un rango de alerta.
Según la Sociedad Europea de Cardiología, lo ideal es mantener la presión arterial por debajo de 140/90 mmHg.
Es crucial que estos valores se mantengan estables tanto en reposo como durante actividades cotidianas. Una presión inferior a 110/70 mmHg también podría ser indicativa de riesgo en los adultos mayores, ya que podría generar mareos, fatiga y aumentar las probabilidades de caídas.
Cuando la presión arterial se mantiene elevada durante largos períodos (superior a 140/90 mmHg), aumenta significativamente el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares graves, tales como:
Incluso cuando la presión no llega a cifras tan altas, un control deficiente puede causar mareos, fatiga y caídas peligrosas, un factor crítico para los adultos mayores, quienes ya son más vulnerables a lesiones graves.