México | 11/22/2023 09:18:00 a. m. | Adriana Ochoa
El nuevo «Tren Maya» no es bien visto por todos los mexicanos, ya que existe una población que le cayó como agua fría este proyecto, se trata de las familias del norte de México, Ímuris, Sonora, debido a que tiene el temor de que sus propiedades sean divididas en dos.
Ahora, contratistas del gobierno ya talan árboles, con lo que la línea ferroviaria, temen, se convertirá en un nuevo muro fronterizo dentro de México o un tren maya que afecte al ecosistema, esto de acuerdo a información de la agencia de noticias AP.
El municipio de Ímuris, es uno de los 72 municipios del estado de Sonora. Su cabecera municipal es Ímuris y de acuerdo con el censo de 2020, cuenta con casi 13 mil personas.
El proyecto unirá a los municipios de Nogales y de Ímuris, en Sonora. Dicen los habitantes que se enteraron del proyecto no por información oficial de los municipios, del Estado o del gobierno federal, se enteraron por un programa de radio.
Tren fronterizo. | FOTO: Cortesía.
De acuerdo con el sitio Mongabay, los habitantes de Ímuris, municipio con poco más de 12 mil habitantes, se pusieron en contacto con la emisora para pedir más información y les enviaron un archivo con un mapa que abrieron en Google Earth.
«Las nuevas vías atravesarían Ímuris, irían paralelas al sistema de canales de la ciudad, seguirían el río Cocóspera hasta la presa de Comaquito, atravesarían el rancho de conservación El Aribabi antes de virar hacia el norte y volver a conectar con las vías originales».
«Los imurenses empezaron a difundir el documento y algunos empezaron a alarmarse: según la imagen, las vías atravesarían casi 200 casas», relata el sitio.
El proyecto afectaría al Valle del río Cocóspera, una fuente de agua clave para las comunidades locales y un importante corredor migratorio de norte a sur para especies amenazadas como jaguares y ocelotes.
El proyecto genera comparaciones con el proyecto mucho más grande del Tren Maya a través de la península de Yucatán. Aunque más pequeño, el proyecto en la zona de Imuris coincide con la inclinación de Obrador por proyectos de infraestructura con una fuerte participación militar y ninguna preocupación aparente por el medio ambiente.