Sinaloa | 05/12/2023 08:42:00 p. m. | Hugo Rodríguez
Una invitación a Expo Ciencias Sinaloa 2022 cambió para siempre la vida de tres jóvenes mazatlecas de la Preparatoria Federal por Cooperación José Vasconcelos.
Génesis Ayón Loza, Nathalia Quetzali Martínez González y Samantha Guadalupe Carrasco Tovar, le dieron el sí a su profesora de Biología, Judith Rebeca González Muñoz, quien las mantiene inmersas en el mundo de la Ciencia y la Tecnología.
Tras participar en el certamen estatal en septiembre de 2022, el cual se midió entre 50 proyectos, del cual el Bioplástico de Camarón fue el ganador, recibieron una condecoración a nivel nacional que se otorga a proyectos de innovación tecnológica y científica.
Posteriormente, empezó la preparación y recaudación de fondos para el Festival Internacional de Ingeniería, Ciencia y Tecnología en Túnez, del cual salieron ganadoras en su categoría, en medio de 533 proyectos, llevándose una medalla de oro y logrando figurar en el top 10 de la competencia.
Fue justo en esa competencia que fueron invitadas al ISSEER, Concurso Internacional Rumano de Ciencias Sociales, Ingeniería y Educación. Tras vivir un verdadero vendaval, las bachilleres lograron recaudar fondos para asistir, y con un largo viaje de por medio y decenas de experiencias ya en suelo rumano, lograron regresar con el primer lugar del concurso.
La idea surgió a partir de que en medio de la búsqueda de una propuesta de proyecto, el trío junto a su tutora, tomó la decisión de que no había algo mejor y más representativo de Mazatlán que el camarón.
El génesis del proyecto buscó resolver un problema local, pero durante el desarrollo y tras una investigación sociológica de identidad mazatleca donde destacaron temas como: la banda, los mariscos y el carnaval, fue la industria camaronera lo que se quedó como el estandarte, por su importancia industrial y a nivel cultural.
Nathalia Quetzali Martínez González comentó que un híbrido entre la industria agrícola, pesquera y el turismo, fueron vertientes de identidad que permitieron dar paso al Bioplástico de Camarón, el cual es, como lo dice su nombre, un material plástico creado a partir de cáscara de camarón, la cual será tomada de los residuos de la industria pesquera, y pensaron que sería un éxito desde un inicio gracias a la huella que dejaron en un proyecto que catalogan como uno cíclico-sustentable.
La desertificación en los campos agrícolas, el desperdicio de la industria pesquera y la contaminación de los mares fueron otras vertientes que permitieron darle nacimiento a este proyecto.
A diferencia del plástico convencional que se usa hoy en día, este busca regresar a su origen lo antes posible y sin provocar algún daño, como los materiales actuales sí lo hacen.
Samantha Carrasco resaltó que en medio de su investigación descubrieron que incluso el consumir agua o algún producto de los plásticos convencionales como el PET, puede dañar la salud a largo plazo, englobando algunos males, pero en especial la infertilidad en mujeres.
En cambio, su propuesta no lo hace, ya que es una materia extraída directamente de la naturaleza.
A diferencia de la industria «eco-friendly» también colocaron a su proyecto como una alternativa superior, pues no es tan caro como algunos productos de dicha categoría.
Buscan que el precio que algún día se publique al mercado con sus productos, esté a la par de los costos normales e incluso más barato, porque no es solo una propuesta ambiental y de salud, sino económica.
Este bioplástico cuenta con una serie de prototipos realizados en el laboratorio de su escuela, todos y cada uno de ellos tienen un fin para mostrar qué es lo que se puede realizar con las diferentes categorías del mismo, ya que tiene diferentes grosores para diversos fines.
Inicialmente tenía como término el ser usado para la industria de bolsas plásticas pero, tras el viaje a África, se presentaron nuevas propuestas y grosores para diversos moldes para platos, tenedores y otros artículos.
El producto no será duradero y es biocompatible; esperan que sea para un solo uso y sea devuelto a la naturaleza de inmediato. Podrá usarse de fertilizante directamente en la tierra, otros terrenos e incluso degradar en agua y este no tendrá un efecto adverso, ya que no tiene químicos que afecten al medioambiente.
En comparación al plástico regular, que tarda de 10 a 100 años en degradarse, el bioplástico de camarón lo hará en máximo 12 meses.
La mencionada biocompatibilidad es, a grandes rasgos, que con lo que se deseche, no importando dónde, de alguna u otra manera beneficie al ambiente y permita la fertilidad de nuevas plantas y así hacerle frente a la desertificación.
De igual manera, Génesis Ayón Loza dijo que todo producto que sea fabricado por medio de este novedoso material no será perjudicial para la salud de personas alérgicas a este crustáceo, pues se le retiran de manera previa las proteínas y minerales que causan estas reacciones a determinado sector de la población.
Respecto a la industria pesquera y sus desechos de camarón, con los cuales se pretende fabricar este bioplástico, Ayón Loza resaltó que es salvar otro punto importante, pues las cáscaras sí contaminan a pesar de ser orgánicas.
Es gracias al quiebre químico que realizan en su proceso, que este material ya no lo hace y ayuda a su vez al agua y a los mantos acuíferos.
Próxima parada: Londres
Después de ganar el concurso en Rumania, las mazatlecas obtuvieron una acreditación para una nueva competencia, esta vez en la capital de Inglaterra, Londres.
Por el momento están enfocadas en sus aspiraciones universitarias y también en atender al proyecto; su mayor preocupación en este sentido es el hecho de poder cuadrar tiempos y recibir los apoyos necesarios para poder nuevamente tomar rumbo a Europa y defender su corona.