México
¿Ya conocías estos 3 pueblos fantasma en México?, ideales para aventurarse este 2026
Entre ruinas y silencio: tres pueblos fantasma de México que invitan a la aventura en 2026, aquí te decimos cómo llegar.

México no solo se recorre a través de playas, zonas arqueológicas o ciudades coloniales llenas de vida. A lo largo del territorio nacional existen pueblos que alguna vez fueron prósperos y hoy permanecen en silencio, convertidos en auténticos pueblos fantasma.
Lejos de ser escenarios de ficción, estos lugares conservan huellas profundas de procesos históricos como el auge minero, los desastres naturales y los cambios económicos que transformaron comunidades enteras.
Aunque no se trata de sitios "embrujados" ni parques temáticos del terror, su atmósfera de abandono, sus construcciones en ruinas y las historias que los rodean ofrecen una experiencia distinta para quienes buscan aventura, misterio y contacto directo con el pasado.
De cara a 2026, estos destinos se perfilan como opciones ideales para el turismo alternativo y responsable.
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Mineral de Pozos, Guanajuato: del esplendor minero al renacer turístico
En el noreste de Guanajuato se encuentra Mineral de Pozos, uno de los pueblos fantasma más emblemáticos del país. Fundado en el siglo XVI, alcanzó su máximo esplendor a finales del siglo XIX y principios del XX, cuando la extracción de plata, oro y zinc atrajo a miles de habitantes.
Registros históricos indican que llegó a albergar más de 70 mil personas y contaba con teatros, escuelas, hoteles y haciendas mineras. Sin embargo, el declive de la minería, la Revolución Mexicana y la Guerra Cristera provocaron un abandono paulatino. Las familias emigraron y el desierto comenzó a reclamar casas, templos y minas.
Tras décadas de olvido, a finales del siglo XX inició un proceso de rescate cultural. Hoy, Mineral de Pozos ostenta el nombramiento de Pueblo Mágico y ofrece recorridos por antiguas minas como Santa Brígida y Cinco Señores, además de caminatas entre casonas semiderruidas y visitas guiadas que narran su historia y leyendas locales.
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San Juan Parangaricutiro, Michoacán: un pueblo bajo la lava
El caso de San Juan Parangaricutiro es único. Su abandono no fue consecuencia de crisis económicas ni conflictos armados, sino de un fenómeno natural extraordinario. El 20 de febrero de 1943 nació el volcán Paricutín, uno de los más jóvenes del mundo, tras abrirse la tierra en una parcela agrícola.
Durante casi diez años, la lava sepultó campos, caminos y poblaciones completas. San Juan Parangaricutiro quedó enterrado y sus habitantes tuvieron que reubicarse en lo que hoy es Nuevo San Juan Parangaricutiro.
Actualmente, solo la torre y el altar del templo de San Juan Bautista emergen entre el mar de roca volcánica, formando una de las postales más impactantes de Michoacán.
La visita se realiza a pie, entre campos de lava negra, restos de muros y con vista directa al volcán, en un paisaje que parece detenido en el tiempo.

Misnébalam, Yucatán: haciendas, abandono y leyendas
A pocos kilómetros de Mérida se localiza Misnébalam, un pueblo fantasma cuya historia está ligada al auge del henequén, el llamado "oro verde" de Yucatán. Durante el siglo XIX fue una comunidad próspera, con hacienda, iglesia, escuela y viviendas para los trabajadores.
El colapso de la industria henequenera, los conflictos agrarios posteriores a la Revolución Mexicana y la migración hacia la capital del estado provocaron su despoblamiento gradual. Para 2005, Misnébalam quedó oficialmente deshabitado.
A diferencia de otros sitios similares, este pueblo ganó fama por las leyendas que lo rodean. Habitantes de comunidades cercanas hablan de supuestas apariciones, ruidos nocturnos y personajes como el niño Juliancito o la figura de un monje que, según los relatos, se manifiesta en la iglesia abandonada.

Patrimonio en silencio
Estos pueblos fantasma no solo despiertan curiosidad, también representan fragmentos del patrimonio histórico y cultural de México. Visitarlos implica hacerlo con respeto, conciencia y responsabilidad, entendiendo que cada ruina cuenta una historia de esplendor, tragedia y transformación.
Para quienes buscan experiencias fuera de lo convencional, 2026 puede ser el año ideal para recorrer estos lugares donde el silencio habla más fuerte que cualquier guía turística.
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