Alerta ONU efectos de hambre y emigración forzada por crisis climática

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Roma.- La crisis climática, que incluye sequía y eventos atmosféricos extremos, impacta en forma negativa la producción agrícola de los países pobres, cuyas poblaciones resienten con hambre y emigración forzada.

La agricultura, probablemente la mayor víctima del calentamiento global, también resulta una herramienta formidable para combatir este fenómeno, entre los peores de la era contemporánea, con la condición de que resulte sostenible y esté acompañada por una buena administración del suelo, con reforestación y defensa de los ecosistemas.

Cuentan además la elección alimentaria del individuo: una dieta con más vegetales y menos carne abate de manera significativo las emisiones del gas invernadero.

Estos puntos forman la parte sustantiva del informe difundido hoy por el comité científico de la ONU sobre el clima, con el título "Cambio climático y territorio", referido por la agencia noticiosa italiana Ansa.

El IPCC en octubre pasado publicó un estudio que advertía que apenas restan una docena de años para limitar el calentamiento global en 1,5 grados de los niveles pre-industriales (el objetivo más ambicioso del Acuerdo de París sobre el Clima).

Este año los investigadores del IPCC (66 de todo el mundo, incluida la italiana Angela Morelli), se concentraron en las relaciones entre el clima y la gestión del suelo.

Conforme al estudio, el calentamiento global provocado por los gases invernadero emitidos por el ser humano aumentan la sequía, ondas de calor y desertificación. Esta última -escribe el IPCC- concierne también al área del Mediterráneo.

Aumentan, a su vez, los eventos meteorológicos extremos como los ciclones y aluviones: más calor quiere decir mayor evaporación, y mayor vapor acuoso en la atmósfera es sinónimo de lluvias más intensas.

Estos fenómenos dañan la agricultura y reducen la producción de productos alimenticios.

Las poblaciones de los países más pobres son aquellas que se resienten más y cuando la gente no tiene qué comer está obligada a desplazarse para lograr sobrevivir o combatir con los pocos recursos que le quedan.

"Se prevé que Asia y África tienen el mayor número de personas que sufren el aumento de la desertificación. Los cambios climáticos pueden llevar a la ruptura de la cadena alimentaria, amenaza el tenor de vida, exacerba los conflictos y empuja a la gente a emigrar", señala.

Para el IPCC una buena gestión del territorio tipo es un instrumento fundamental para contrarrestar la crisis climática.

La agricultura sustentable frena la erosión y desertificación, restablece los terrenos degradados y la defensa de las forestas y los ecosistemas garantizan la absorción natural del CO2 por parte de las plantas.

El texto subraya asimismo cómo combatir el derroche de alimentos y ello reduciría a los gases invernadero.

Hoy el 25-30% de la producción alimentaria se pierde y termina en la basura y este derroche contribuye un 8-10% en las emisiones contaminantes.

Decisivas son las opciones alimenticias de los individuos: una dieta con menos carne y más vegetales -según el IPCC- "podría liberar diversos millones de kilómetros cuadrados de territorio y proporcionar potencial de mitigación de entre 0,7 y 0,8 mil millones de toneladas equivalentes de CO2 al año".

Para el ministro de Medio Ambiente, Sergio Costa, el estudio de la ONU "nos impone sin una sombra de duda intensificar urgentemente las acciones de mitigación y adaptación de los cambios climáticos en todo el mundo".

Coldiretti subraya que "los cambios climáticos han causado daños por 14.000 millones a la agricultura italiana en la última década".