Yo Tengo la Culpa

Pedro González Núñez, psicólogo español nos da 3 claves para dejar de culparse por todo y dice:

Thomas Harris, el creador del temible Hannibal Lecter, afirma que “echarle la culpa de tus errores a tu naturaleza no cambia la naturaleza de tus errores”. Frase que nos invita a reflexionar sobre la utilidad de la culpa y que nos hace conscientes de la importancia de dejar de culparse por todo.

Ser perfeccionistas es bueno, pero hay que saber encontrar el término medio. De lo contrario, la perfección puede convertirse en un verdadero castigo a través de la culpa. 

Dejar de culparse por todo es una práctica que debemos tener en cuenta. Todo cuanto nos ocurre y que consideramos negativo no siempre nos tiene a nosotros como origen. Hay que estudiar en detalle la situación, de forma que podamos mejorar nuestro bienestar personal.

Si no salimos del círculo vicioso de la autoinculpación constante, entramos en un vórtice del que es difícil salir. Así lo afirma el psicólogo Arturo Torres, que nos ofrece una serie de claves importantes para que dejemos de culparnos por todo cuanto nos sucede.

En primer lugar, nadie es perfecto. Puede sonar obvio, pero también es real. Es conveniente que sepamos cuáles son nuestras fortalezas, en qué somos buenos, pero también nuestras debilidades, en qué podemos fallar.

Evidentemente, y hacemos uso de otra obviedad, no podemos hacer todo bien, a la perfección. Esta es una realidad que tenemos que aceptar cuanto antes.

Reflexiona sobre tu comportamiento con los demás. Es habitual que las personas con un alto grado de culpabilidad tengan actitudes de autodesprecio de sí mismas frente a los demás. Su tendencia es asumir la culpa de forma frecuente, aunque casi no tengan nada que ver con lo que ha pasado.

Es importante reflexionar sobre lo sucedido y sobre el grado de responsabilidad de cada persona que estaba presente. Así como cuestionar las acusaciones que se realizan, ya que es muy fácil caer en la trampa de atribuirnos la culpa si tenemos baja autoestima y que los demás también lo hagan si existe un posible culpable.

No se trata de latigarse por los errores, sino de buscar alternativas y construir otros caminos que nos permitan seguir creciendo. (Hasta aquí Pedro González).

Comentario de JPR:

En realidad, la autoinculpación es hija del perfeccionismo, como dice bien al principio de su texto Pedro González.

Como tal perfeccionismo no se cumple, el ser humano se juzga culpable de cuanta cosa ocurre en su vida.

A partir de aquí, las recomendaciones son las que aparecen en el texto y seguramente hay más, aquí no dichas.

Además, deberíamos agregar la influencia de la experiencia infantil en esta tendencia a sentirse “culpable por cuanta cosa”. La relación con la madre primero y el padre después, durante el crecimiento, es el determinante de un carácter culpígeno.  

La última recomendación de Pedro González resulta ser la buena: “No se trata de latigarse por los errores, sino de buscar alternativas y construir otros caminos”. Así que…

Piénsele bien y seguiremos platicando.

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