¿Ya dijiste "gracias" el día de hoy?

Es una palabra corta, fácil y que a todos nos enseñaron desde pequeños, incluso como una palabra mágica y que; sin embargo, muchas veces nos cuesta bastante trabajo.

Suele pasar que vivimos sintiendo que somos "merecedores de un todo", de una vida feliz, fácil y sin problemas, de un día perfecto con el clima mas agradable, de la comida bien servida y del buen trato de las personas.

Sentimos que merecemos vivir en las mejores circunstancias, sin carencias, ni contratiempos, y es tanto el sentimiento que la inconformidad se vuelve absoluta, ante la realidad.

No, nadie tiene todo eso, ni siquiera quien tiene todo cuanto quiere es feliz, porque la vida suele darnos aquello que necesitamos, aunque no podamos verlo; pruebas, momentos difíciles, dolor, pérdidas, finales. Todos ellos necesarios e inevitables, hacen que nos olvidemos de dar las "gracias" incluso cuando algo bueno pasa.

¿Qué sucede cuando no doy las gracias?

Vivo sin gratitud hacia lo que me rodea; insatisfecho, inconforme e infeliz. Nada estará bien nunca y todo parecerá siempre tan complicado.

Mientras que valorar los pequeños instantes que conforman la vida lleva a ser agradecido: con la brisa, con el sol que salió hoy, con la lluvia que nos azotó, con el techo que nos cubre por las noches, con las sabanas limpias, con el hecho de despertar y volver a ver a tu familia, de seguir teniendo trabajo, de tener una escuela con las puertas abiertas esperando por ti. Lleva a estar agradecido con la nueva oportunidad de vivir, sentir y perseverar cada día.

No esperes a ganarte la lotería, tener el empleo de tus sueños o que llegue el día en que tu vida sea perfectamente como la querías para decir "Gracias".

Sí en ti no hay gratitud nada de eso llegará, si olvidas que, como todos, dependes de otras personas a quienes nunca les das las gracias, no serás capas de ver el lienzo blanco que rodea el pequeño punto negro.

La gratitud es la madre de todas las virtudes, es el amor expresado a todo lo que la vida nos da, llámese algo bueno o verdaderamente malo, al final todo es necesario.

Hoy por hoy, soy una persona muy feliz, y la culpa de este hecho, la tiene la gratitud; que me ha hecho ver en los momentos difíciles oportunidades, en los problemas bendiciones y en cada puerta que se cierra, muchas aún más grandes que se abren.

Porque la gratitud, lo es todo. Nunca te olvides de decir esta palabra mágica... "Gracias".

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