Quirino: La pregunta de muchos

Las preguntas fluyen y corren vertiginosas, se deslizan y penetran por todos los rincones de Sinaloa, hasta posarse en el ánimo político de quienes dan vida a esa actividad.

¿Cómo le hará el Gobernador del Estado, Quirino Ordaz Coppel, para cumplir con la demanda de su partido, el PRI, de rendir buenas cuentas en el proceso electoral del primero de julio del 2018? Una pregunta difícil de responder con certeza, dado lo complicado que se presenta el escenario político en el entorno estatal y nacional.

Un escenario, por cierto nada favorable para el partido tricolor y sus pretensiones de que sea un hombre de sus filas quien siga ocupando la silla presidencial de nuestro país. Y es que la lucha política se visualiza cruenta y demasiado complicada.

Aquí lo relevante es que para las pretensiones de los altos personajes que a lo largo del país mueven los hilos del PRI, lo delicado del escenario pareciera no importarles mucho y, según se ve, prefieren ser autocomplacientes con la fuerza política que ostentan al grado de pensar que les es suficiente para sortear el vendaval electoral que tienen enfrente.

Piensan quizá los jerarcas políticos, y me atrevo a creer que también así lo considera el propio Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, que el PRI mantiene aún, y pese a todas las vicisitudes que ha encarado a lo largo de sus ya casi 5 años de mandato, la fuerza necesaria para sacar adelante y de manera victoriosa la próxima elección constitucional.

Es evidente también que el PRI y su líder nacional, Enrique Ochoa Reza, le estarán apostando su resto político a la fuerza y arrastre que los 15 gobernadores priistas le puedan aportar a quien resulte ser su candidato presidencial.

De acuerdo a las cuentas que en materia electoral realiza el PRI, le resulta muy práctico pensar que con la fuerza y trabajo político de los 15 mandatarios estatales con que cuenta, la balanza se estaría inclinando a su favor; sin embargo, para quienes ven las cosas de manera menos apasionada y con una visión más apegada a la realidad, la confrontación no podría ser tan fácil.

¿Qué tiene que hacer entonces el Gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz Coppel, para no fallarle a la exigencia de su partido de ganar en su entidad las elecciones presidenciales del mes de julio próximo?

Y no me refiero sólo a lo que el Ejecutivo sinaloense debe hacer en materia del ejercicio oficial de su gobierno para ganar simpatías y adeptos, sino más bien al ejercicio que en materia política deberá ejecutar para alinear sin mayores discrepancias a los miembros las diversas organizaciones y grupos partidistas existentes en Sinaloa que desde ya se están dando con todo.

Es evidente que el oficio político de Quirino Ordaz se pondrá en juego en este que pudiera ser el máximo reto por enfrentará a lo largo de su ejercicio de gobierno.

Es que es mucho lo que se juega, no sólo el “gobernador mazatleco”, sino el resto de sus homólogos en la próxima elección del PRI con el gran reto de sacar avante al hombre (Parece que no será mujer), que será lanzado a la batalla electoral del año venidero por ese partido.

Pero, de manera reiterativa, lanzamos la misma pregunta… ¿Cuál será el camino más conveniente para el gobernador Ordaz Coppel al momento de transitar hacia el objetivo de que en Sinaloa se gane no sólo la Presidencia de México, sino también los espacios de gobierno que estarán en juego?

En la búsqueda de la mejor respuesta a mi pregunta, me encuentro con otras interrogantes.

1.- ¿Imponer su voluntad política en su calidad de primer priista que le otorga su investidura de Gobernador del Estado en la designación de candidatos a Presidentes municipales, regidores y diputados locales, como algunos piensan pudiera ocurrir?.

2.- ¿Negociar posiciones y candidaturas con las cabezas de las corrientes políticas con presencia e influencia en Sinaloa como es el caso de Juan S. Millán, Jesús Aguilar Padilla, Mario López Valdez, el empresario Jesús Vizcarra Calderón y, por supuesto, con el líder del Partido Sinaloense, Héctor Melesio Cuén Ojeda, quienes sin duda buscan posiciones para sus leales seguidores?

Se considera que esta segunda opción sería la que al gobernador le ofrecería mejor oportunidad de salir electoralmente victorioso, pero a la vez la más difícil de asumir si se toma en cuenta que en esta negociación tendría que ceder espacios a gente que no son ni de su confianza y mucho menos de sus simpatías… Por ello, insisto con mi pregunta inicial… ¿Cuál será el camino que el Gobernador de Sinaloa tomará al momento de definir las candidaturas?... Ya veremos.