¿Qué mundo nos han dejado?

No puedo evitar hacer esta pregunta a quienes han vivido antes que nosotros, antes que los jóvenes y los niños. Quiero contarte al oído lo que es un secreto a voces y hablarte un poco del mundo que tenemos.

Vivimos en un mundo en el que ser niño ya no significa ser feliz, comer dulces, jugar y aprender, sino vivir inseguro, sufrir, padecer los problemas que la sociedad viene arrastrando: bullying en las escuelas, violencia en los hogares, trabajo y explotación infantil, perdición e inseguridad por las calles.  

Vivimos en un mundo donde los jóvenes somos blanco fácil del crimen organizado, donde ser joven significa inexperiencia y, por lo tanto, no somos útiles en ninguna parte. 

Un mundo en el que se nos ha enseñado que el éxito es tener dinero, que debo competir con los demás siempre si quiero vivir mejor y que la realidad es todo lo malo que nos sucede.

Se nos ha enseñado que decir la verdad es poner en riesgo la vida, que los sueños cumplidos no son para todos, que los derechos son sólo para unos cuantos.

Basta con abrir los ojos y el corazón para darnos cuenta de la manera en que vivimos y el mundo de injusticias que nos rodea. 

Y es que la desigualdad es tan grande como el mismo mundo, ¿Cuántas personas luchan a diario para sobrevivir, pero la desgracia les alcanza? ¿A cuántos les duele el hambre mientras otros tiran la comida a la basura solo porque no les gusta?

¿Cuántas personas se frustran por no obtener un carro de lujo o una casa llena de comodidades, mientras otros lloran por el frío al no tener un techo bajo el cual vivir?... 

O bien ¿Cuántos inocentes mueren por estar en el lugar y momento equivocados?  O, mejor dicho: ¿Por qué el mundo está lleno de lugares y momentos equivocados en los que no elegimos estar?

Nos dicen que debemos despertar y darnos cuenta de la realidad, pero esa realidad de la que nos hablan está llena de situaciones difíciles, dolorosas e injustas. Yo no quiero esa realidad.

Cuando nací, el mundo ya era injusto, en la política ya había corrupción, los periodistas ya se ponían en riesgo si decían la verdad, las armas ya existían, el odio ya estaba en muchos corazones, la contaminación ya estaba causando daños, las personas ya morían de hambre o por balas. 

Cuando nací el mundo ya estaba roto, pero… ¿Quién provocó esto? ¿Quiénes vivieron sin considerar a las futuras generaciones? 

Entonces… ¿Qué mundo nos han dejado? ¿Qué les hemos hecho para que nos dejaran un mundo donde ser niño y ser joven nos hace vulnerables a la violencia y a la desigualdad? 

¿Qué hicieron los niños para que se nieguen a escucharlos? Y ¿Qué hicimos mal los jóvenes para que se nos nieguen las oportunidades?

Sin embargo, nos toca vivir para arreglar el mundo, para hacer que las cosas mejoren y aportar así nuestro granito de arena. Vivir pensando también en los que están y en los que vienen.

Nos toca una tarea difícil, mas no imposible, con una mente que no tiene límites y un corazón que no conoce fronteras sé que podemos hacer por el mundo mucho más de lo que suponemos.

Y finalmente, ahora que sé del mundo que nos han dejado, quiero saber… ¿Qué mundo dejaremos nosotros?