Qué Esperar

La psicóloga española Paula Díaz dice que cuando dejas de esperar tu vida cambia y lo desarrolla así:

Me gusta actuar de forma sencilla ante la vida, ante mi vida. Una de mis tareas diarias desde hace ya algunos días consiste en pretender liberar la conciencia de mis ilusiones o promesas eternas y lo que su sentir y existencia en mi vida pueden generar. Me di cuenta de que empleaba una gran cantidad de energía a la hora de “verme” en la situación futura que deseaba. 

Así, un día decidí detener los pensamientos acerca de mi persona, de lo que yo misma esperaba de mí, de todas mis ilusiones. Decidí dejar de crear expectativas y vivir en ellas continuamente, para centrarme en lo que sucedía a cada momento y poder disfrutarlo, en lugar de estar esperando.

Por ejemplo, antes me concentraba en cantidades elevadas de dinero como consecuencia de grandes oportunidades de trabajo que esperaba con mucha ilusión. Me di cuenta de que cuanto más anhelaba lo material, menos me lo concedía la vida y menos aún avanzaba hacia ese estado. Entonces acepté de buen grado lo que ya tenía y que no necesitaba más para sentirme bien. Me di cuenta de que no estaba disfrutando lo que en esos momentos tenía, porque lo único en lo que me focalizaba era en el futuro.

¿Para qué esperar que todo sea perfecto? En realidad, pensando así me di cuenta de que no estaba sintiendo mi verdadera paz interior. Aquella que todos nosotros tenemos alojada en nuestra alma y corazón por nacimiento. Cuando dejas de esperar que todo sea perfecto, dejas de depender del entorno para sacar a la luz tu verdadero poder, la serenidad y tu equilibrio interior. La perfección no existe, yo me cansé de buscarla.

Me di cuenta de que siempre estaba esperando algo. Mi mente creaba una cadena de eventos que yo quería que pasaran en mi vida, y por lo tanto mi cabeza siempre estaba trabajando bajo presión. Era como prepararme para una maratón que me decepcionaba y se llevaba un cachito de mi vida. 

Quizás, el secreto de mi cambio es que decidí dejar de controlar mi vida y empeñarme en averiguar cómo iban a suceder las cosas. Porque todo sucede en su propio tiempo, inalterable y simple… Y justo ahí, cuando entendemos esto, podemos apreciar cómo sentir la vida y cómo fluir sin esperar nada, solo vivir y ser tú mismo. (Hasta aquí Paula Díaz).

Parece que Paula Díaz se “dio cuenta” de varias cosas sobre una espera que tenía el defecto de creerse controladora de los futuros eventos de su vida.

Muy bien, pero “darse cuenta” de que mi deseo no basta para configurar todos los eventos de mi vida no significa que no pueda tener una idea probable de mi futuro personal y que por ello deba mejor “fluir sin esperar nada”.

Porque “solo vivir y ser tú mismo”, una bonita frase de mediados del siglo pasado, es solo hasta donde llegan las especies previas a la especie humana: un pterodáctilo, un dinosaurio, un pez, un delfín, un león, un chimpancé, una vaca…   

Tal vez debería “darme cuenta” que mi vida sí tiene qué ver con mis deseos fantaseados que provienen de mis realidades pasadas, configurando mis realidades presentes y futuras, sumadas a las realidades que la vida impuso, impone e impondrá.

Una complejidad no necesariamente predecible con certeza, pero posibilitada de estudiarse con datos de mi realidad personal y de la realidad general para conocerla mejor.

El ser humano, resulta ser un poco más complicado que eso, para bien o para mal.

Piénsele bien y seguiremos platicando.

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