¿Qué necesitas para ser feliz?

El mundo nos bombardea constantemente, tanta información de la que tomamos sólo la superficie y ni siquiera la cuestionamos un poco, por lo que creemos deliberadamente tantas mentiras, aún sabiendo que son falsas. Y para nuestra desgracia, estamos rodeados de ellas, pero hoy déjame decirte algunas verdades:

No necesitas miles de cosas para tener una buena vida. Para viajar no se necesita una maleta llena de todo lo que "podríamos" necesitar. No necesitas zapatos nuevos en cada fiesta, ni un auto último modelo. No necesitas un televisor más grande ni un celular más nuevo.

No necesitas riquezas ni poder para ser feliz. Porque el dinero y las riquezas materiales no son ni se acercan a lo que verdaderamente da felicidad, así que no necesitas perder tu libertad encerrado en cuatro paredes abarrotadas de cosas sin vida.

Tampoco necesitas ser delgada para ser bonita ni cirugías o ropa de marca para verte bien. No necesitas que nadie te defina o complete. No necesitas un milagro para ser feliz o que una tragedia toque a tu puerta para recapacitar y cambiar.

Porque la vida por si misma ya es un milagro, uno al que debemos dar un significado, y podemos cambiar tanto como queramos. No necesitas tenerlo todo para ser feliz, porque ya naciste con todo lo necesario para serlo, la felicidad de una persona depende de dos cosas, su actitud y su tiempo.

La actitud con que miras la vida, y no hablo de que le sonrías siempre de oreja a oreja, sino de la gratitud con que puedes vivir cada día que te es regalado, de entender que la vida no se compra en ningún lado, una vez que se nos va no vuelve.

Sólo podemos gastarla como mejor se nos venga en gana, algunos la derrochan haciendo nada, pero otros la usan justamente para servir y hacer del mundo un mejor lugar, muchos más creen hacer lo correcto trabajando día y noche para tener más, pero lo cierto es que lo único que gastan es vida.

Todo el tiempo que invertimos en el trabajo para ser remunerados con dinero, que inmediatamente después gastaremos en cosas que posiblemente no necesitamos.

Nos pasamos la vida intentando poseer algo, ser dueños de una buena ropa, un buen auto, una buena casa y una gran cuenta bancaria que nos lleve a lujosos y lejanos lugares, que podamos presumir quizás por redes sociales. 

Y regimos nuestra vida con base en lo que queremos y creemos necesitar, pero, muchas veces, eso es solo lo que el mundo nos ha impuesto, como idea principal de lo que la vida significa, sólo adquirir, comprar, tener.

Debemos saber gastar el tiempo, no en una lucha por tener más cosas materiales, sino en aquello que nos gusta y en nuestras relaciones afectivas, en cultivarnos, leer más, amar más, desconectarnos del mundo para conectarnos de lleno con nuestros seres queridos, es eso lo que llena el alma, es esa la verdadera traducción de la riqueza.

No necesitas tener más, ni recibir todo en la palma de tus manos, sino aprender a ser feliz con poco, valorar lo indispensable y no desear lo innecesario, necesitas dar y viajar más ligero. Que te guste tu vida, amar cada día y que cada segundo tenga sentido, que te lleven a ser todo aquello que quieres ser.

Porque al final del día, no necesitas vender tu tiempo para acumular objetos. La vida no se trata de tener, sino de caminar cada día como una persona libre, feliz y agradecida.

¿Qué más necesitas para ser feliz?