¿Qué hay detrás de una madre?

Son un sinfín de cosas, que difícilmente podríamos comprender sin serlo y sin ponernos un instante en su lugar.

Esperamos todo de ellas ¿Cómo negarlo?

Queremos que estén cada día y a todas horas, contar con ellas, que nuestras preocupaciones sean suyas, que nos amen, aún después de fallarles tanto u olvidarlas, queremos que sean felices y conformes siendo madres de tiempo completo.

Que nos saquen adelante, que tengan las palabras correctas que decir, que nos entiendan sin tener que contarles nada, que siempre nos esperen, que nunca nos olviden.

Somos tan exigentes, que al mínimo error reprochamos y olvidamos que ellas tambien tienen una vida.

Porque detrás de una madre no sólo hay un amor infinito, responsabilidad y compromiso; hay sueños pospuestos, enfermedades no atendidas, horas de sueño que jamás serán repuestas, hay temores, anhelos, metas sin cumplir, ilusiones, planes deshechos, luchas internas y externas.

Son un soporte que por más que sufra fisuras y se fragmente, sigue uniendo las piezas para resistir por nosotros, con un aguante impresionante, pero que, aún así, no quita todo el cansancio que sienten, aunque las miremos levantarse temprano cada mañana.

Y es que es difícil ser madre, pero no tanto por el sacrificio y esfuerzo que implica serlo, sino por lo poco que se valora y hace valer cada acción que hacen por sus hijos.

Porque muchas veces, sin querer, sin si quiera darnos cuenta, las despreciamos; al no cuidarlas, al olvidarlas, dejarlas solas, sin agradecerles un sólo gesto, al querer estar lejos y sin comunicación.

Y lo peor es darnos cuenta de todos los errores y el dolor que les causamos, cuando ya no están para perdonarnos y, entonces sí, llevarles flores, visitarlas en otro lecho, y decirles sin respuesta, lo mucho que las amamos.

Toma este día y marca un cambio, llámale, ve a verla, dale un fuerte abrazo, y un gran agradecimiento, asegúrate de que te escuche, te vea y te sienta; si la amas, que lo sepa, porque solemos dejar que pase la vida, sin expresar tan sólo un poco nuestros sentimientos, que no sirven de mucho ahí guardados, porque es como envolver un regalo y no darlo.  

Tu madre no sabrá que la amas, si cada día tus esfuerzos son para indicarle lo contrario, pero sí aún tienes esa oportunidad, la bendición de tenerla contigo, demuéstrale que todo esfuerzo ha valido la pena, que no fue en vano cada sacrificio, que eres capaz de ver en ella también una mujer con una vida propia.

Y que todo esto no dure solo un día, haz que tu amor por ella sea demostrado siempre.

Ve y dile lo que sientes, que hoy, igual que siempre la amas.