¿Puedes ver más allá de ti?

Dentro de la sociedad, a nuestro alrededor, existen muchos tipos de personas; por ejemplo, está quien lee o escucha las noticias por las mañanas, en las que una nota trágica se anuncia, posiblemente esta persona se sensibilice y le duela saber lo que acontece, quizás lo lleve al punto de reflexión en que dice "haré algo para ayudar"; sin embargo, terminará de leer, acabará el noticiero, hará planes y saldrá, por lo que, en el transcurso del día, ya lo habrá olvidado.

Están quienes leerán y por alguna razón que desconozco, la tragedia de otros les será divertida, a tal grado de hacer publicaciones y memes de lo anterior. Y, peor aún, hay quienes saben a medias lo que pasa en la vida real, sólo por esos memes y publicaciones de burla, que hacen los anteriores.

Y todo esto por una razón, síntoma social que más nos describe últimamente, la indiferencia, de quienes ni sienten ni padecen.

Y es que la indiferencia logra convencernos muy fácilmente, como si susurrara a nuestro oído cada mañana, algo como lo siguiente: Sácale la vuelta al indigente, has como que no viste a la anciana que pide dinero, sube el vidrio en el semáforo, corre a los niños que quieran limpiarte el parabrisas, finge que estas ocupado en tu celular, dile que no tienes ni un peso.

Después de todo, tienes una vida y tus propios problemas que resolver, ¿para qué involucrarse? Cada quien en lo suyo, ¿no es así? 

Eso es lo que decimos y pensamos muy a menudo, eligiendo quedarnos en nuestra comodidad, en lugar de accionar a favor de los demás. 

Quizás toda la vida has creído y dado poder a todas esas frases que nos repiten a menudo; no puedes cambiarle la vida a nadie, ya lo hará alguien más, es problema del gobierno, y no te has dado cuenta del daño irremediable que se causa, el dolor de ser ignorados, rechazados y excluidos de la sociedad, como si se fuera lo indeseable, saber que eres olvidado por tu misma gente y visto incluso como un estorbo o molestia. 

Sin duda, es peor la indiferencia que el odio, al llegar a pretender que las personas que nos necesitan no existen, que sus problemas y las tragedias que puedan vivir, son naturales, son sólo de ellos, lejanas de nosotros.

Por eso, te pido el día de hoy que bajes la música, la ventana de tu auto y tu celular, cuando camines, deja tus problemas de lado un momento, y mira a tu alrededor; quienes se paran en los semáforos duermen en las calles, agitan un vaso en busca de ayuda, piden para un enfermo, quienes con un poco de esperanza se levantan cada mañana, en busca de algo mejor, de solidaridad, apoyo y comprensión, no de tu indiferencia. 

El día de hoy no mires a otra parte, no te prives de ayudar, míralos a los ojos, dales una palabra de aliento, un abrazo, un saludo, un poco de tu tiempo y si tienes la manera, un poco de lo que necesiten, dinero o comida, amor; da gracias por lo que tienes y compártelo con quienes lo necesitan, que el mundo da tantas vueltas, que podrías ser tú el día de mañana quien implore ser escuchado. 

Abre tus ojos y deja mirar al lado equivocado, que, a partir de hoy, puedes elegir dar la espalda, pero solo a la indiferencia, finalmente, es ella y no las balas lo que está destruyendo la humanidad, lo que nos hace cada día más inhumanos. 

Hoy, abre tus ojos y dime, ¿Puedes ver más allá de ti?