¿Puede equivocarse AMLO?

Hace mucho, el hoy Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, dejó de estar interesado en los grandes temas de la nación y migró al compromiso con sus ideas e ideales.

Estar interesado es una cosa y estar comprometido es otra, mientras en el interés hay una satisfacción propia, en el compromiso hay una satisfacción en el bienestar de otro u otros.

Para los radicales de pensamiento sólo hay que flexibilizar la postura ideológica y entender que el compromiso va más allá del propio interés, el compromiso es un maridaje, mientras el interés es una soltería.

De manera puntual se puede observar que el compromiso de AMLO es con los ideales democráticos, es decir, él es un convencido que sus acciones son congruentes con sus pensamientos y sus pensamientos descansan en el interés colectivo.

¿Puede estar equivocado AMLO? Sí, sin embargo, entre el error y la obsesión por cumplir los compromisos de conciencia, hay una diferencia o distancia enorme, mientras en el error dejan de contemplarse aspectos técnicos o contextuales, en la obsesión por dar cumplimiento a los ideales democráticos, se cumple con el compromiso de inclusión social.

Es probable que los costos del "ensayo-error" sean política y socialmente caros; sin embargo, el compromiso del presidente con su manera de pensar lo mantienen firme y sumamente expuesto a la crítica objetiva, mordaz, incluso a veces mal intencionada.

Estar convencido y comprometido con ideales a todas luces democráticas, no garantiza el tránsito de un gobierno por la funcionalidad, los radicalismos nunca han podido contener la furia de las diferencias, por eso, surgen las negociaciones basadas en el respeto y la tolerancia.

Si AMLO se vuelve intolerante ante los planteamientos diferentes a sus posturas ideológicas y radicaliza sus compromisos con él mismo en aras de una fantasía de bienestar social, entonces las cosas se pueden volver políticamente incontrolables, o por lo menos difíciles para un gobierno que transita en contraflujo de la inercia social añeja en la forma de hacer política. 

A veces, el conflicto está en  el "modito" de hacer las cosas.