Métodos y precampañas

Las dirigencias nacionales de los partidos políticos, por lo menos de aquellos que ocupan un lugar en el espacio, empezaron a pisar el acelerador para que los plazos del calendario electoral no los rebasen y evitar que los aspirantes a candidaturas extremen sus presiones.

De acuerdo con la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (LGIPE), el periodo en el que deben realizarse las precampañas inicia en la tercera semana de noviembre, y por ello los partidos se apuraron a determinar el procedimiento que habrán de utilizar para seleccionar a sus candidatos, ya que están obligados a comunicarlo al Consejo General del INE dentro de las setenta y dos horas siguientes a la aprobación.

Pero aunque la ley establezca la tercera semana de noviembre, las precampañas a nivel federal empezarán realmente el 14 de diciembre del presente año y concluirán el 11 de febrero de 2018, porque el INE decidió desde el 28 de agosto pasado homologar el calendario electoral de los treinta procesos locales que ya están en marcha, con el que previamente había aprobado para el proceso federal, a fin de tener el control de todas las elecciones.   

A nivel local, debido a que cada entidad ha establecido una duración distinta para las precampañas, se tendrán fechas diversas para el arranque de los procesos internos de selección de candidatos. 

En Sinaloa, por ejemplo, donde la duración de las precampañas en este proceso será de 30 días, a diferencia de la elección federal en la que será de 60, el Instituto Electoral decidió que las precampañas para diputados al Congreso del Estado e integrantes de los ayuntamientos se inicien el 13 de enero de 2018, para que concluyan junto con las federales.

El procedimiento de selección de candidatos que los partidos eligen puede darnos idea del nivel de su democracia interna, así como del cuidado que tendrán de que ningún otro partido o fuerza ajena se inmiscuya en la decisión. Por eso ninguno de ellos decidió realizar una consulta abierta a la ciudadanía, pues este método que equivale a lo que en otros países se conoce como elección primaria, presenta el gran riesgo de manipulación por fuerzas externas.

De ahí que la democracia interna se vaya degradando primero a una elección interna en la que solo participan los militantes debidamente identificados, luego a una convención de delegados aparentemente electos por la militancia, después a encuestas o sondeos, o aún a consensos que se deciden por votación a mano alzada en grandes concentraciones de militantes que imposibilitan saber el resultado real de la decisión, o a la designación por los órganos directivos del partido, lo que coloquialmente conocemos como dedazo, que por cierto no es exclusivo del PRI.  

El primer partido en decidir cómo nombrará a sus candidatos fue Morena, pues aunque no por mucho madrugar amanece más temprano, estableció el 9 de julio quince lineamientos para hacerlo. En su consejo nacional se estableció que los candidatos se elegirían por consenso y, en caso de no haberlo, mediante encuestas en las que se mediría la popularidad de un máximo de cinco personas. 

Este último método ya rindió sus primeros frutos, pues la encuesta que únicamente conoció su dirigente nacional, curiosamente posicionó a su favorita para el gobierno de la Ciudad de México, Claudia Scheinbaum, lo que generó la ruptura con el exgobernador de Zacatecas Ricardo Monreal, al que ahora le rogarán que vuelva.

Desde luego que el procedimiento para elegir candidato a la Presidencia de la República será el consenso, cuyo resultado sabemos hace muchos años: el candidato será Andrés Manuel López Obrador. 

También se decidió que el cumplimiento del principio de paridad, es decir la determinación sobre qué género habrá de encabezar las listas de candidatos a senadores y diputados federales por el principio de representación proporcional, no requería consultar la voluntad de los militantes, por lo que se realizaron sorteos, procedimiento que en la mentalidad de sus dirigentes parece ser el culmen de la democracia.

Ya en el límite del plazo legal, PRI, PAN Y PRD anunciaron sus procedimientos. El 20 de octubre, el PRI decidió ir por la convención de delegados, no sin antes realizar una serie de pasarelas en las que se mostró a los aspirantes más visibles que ese partido tiene.

Al día siguiente, el PAN se inclinó por utilizar procedimientos diferenciados, y decidió que la selección de su candidato a la presidencia, como los aspirantes a senadores y diputados federales en siete estados, entre los que se encuentra Sinaloa, se efectuara mediante elección abierta a la militancia. En el resto de las entidades se hará por designación de los órganos directivos, es decir mediante el dedazo que tanto han criticado. 

Solo en Nuevo León habrá una combinación de métodos para la selección. Todo lo anterior siempre y cuando el Frente en el que están participando no alcance a convertirse en coalición, pues de lograrlo, la selección se sujetará al convenio respectivo.

El mismo 21 de octubre el PRD decidió realizar un consejo nacional para designar candidatos el 3 de febrero de 2018, es decir ocho días antes de que concluya el periodo de precampañas. El consejo seleccionará entre aquellos aspirantes a la presidencia que se registren entre el 6 y el 7 de diciembre, solo dos días, y quienes pretendan llegar al senado o a la cámara de diputados deberán registrase entre el 26 y el 30 de noviembre, para lo cual se expedirá convocatoria el 18 del mismo mes.

Como puede usted ver amigo lector, noviembre estará ya movidito, y no por sismos, sino por los pleitos internos en los partidos políticos.   

Y a propósito de ellos, ¿van a apoyar a los damnificados de los sismos o, como siempre, nomás se hicieron?