LXIII Legislatura: ¿Institucionalidad o fobias?

El día de ayer al filo de las 11:00 horas, en sesión solemne se instaló la LXIII Legislatura constitucional del Estado libre y soberano de Sinaloa.

El evento, por sí solo debe ser considerado de alta importancia; sin embargo, en esta ocasión cobró mayor relevancia dado el entorno que enmarca la conformación política de ese ente de gobierno.

El recinto parlamentario del Congreso del Estado lució repleto de invitados y personalidades del mundo político y empresarial cuya identidad multicolor le dio el toque perfecto, y retrató fielmente el momento que se vive a lo largo y ancho del territorio mexicano.

Se escribe entonces un nuevo capítulo en la vida legislativa de Sinaloa y se abre una nueva página en la que se plasmará no sólo la actividad y participación de nuestros 40 nuevos diputados, sino también una página en que deberán suscribirse y asentarse las acciones y signos distintivos del nuevo grupo de legisladores.

Entendamos pues, que la trascendencia a que hacemos alusión se refiere al histórico arribo al Congreso Local de una mayoría cuya militancia será ahora ajena al partido - PRI- , que desde siempre había mantenido el control político de ese poder.

Esa historia cambió de rumbo por mandato de los ciudadanos electores de Sinaloa el pasado 1 de julio  de 2018, mediante una decisión firme y determinante para denegar al PRI el seguirse constituyendo como la fuerza política mayoritaria del recinto legislativo.

No más PRI. No más de lo mismo. Vamos por un cambio real y sustantivo fue la voluntad ciudadana reflejada en las urnas.

Ese voto popular engendró a Morena y le hizo dar a luz a un nuevo gobierno, cuyo timón de mando depositaron en sus manos para su conducción.

Mucho habrá de comentarse respecto al nuevo rumbo político por el que transitará ese nuevo barco mexicano, y en nuestro caso, lo habremos de hacer respecto al  tránsito del naciente Congreso de Sinaloa en materia legislativa.

Ante este escenario, y sabedores del rol opositor que hoy les toca jugar, los diputados del PRI  no desmayan y aseguran: "Estamos en pie de lucha y vamos a demostrar a propios y extraños que seguimos vivos y vigentes en la vida política de México y de Sinaloa".

La postura de los legisladores priistas es válida, pero evidente es también que lleva dedicatoria para los diputados de Morena quienes con su mayoría parecen venir predispuestos para aplastar a sus opositores, en tal caso a los del PRI, tal y como estos lo han hecho a lo largo de nuestra vida constitucional.

¿Por qué la advertencia de los priistas? Fácil, es que no podemos perder de vista el escenario político que prevalece no sólo en el entorno legislativo, sino en  el resto de los poderes del Estado.

Imposible olvidar entonces que Sinaloa es gobernado por un priista, y tampoco dejar de reconocer el importante liderazgo político de Quirino Ordaz Coppel y su destacada capacidad para dialogar y lograr consensos  con otras fuerzas políticas ajenas a su partido.

No olvidar tampoco ese efectivo acercamiento y la evidente empatía surgida entre el gobernador de Sinaloa y el Presidente electo Andrés Manuel López Obrador a través del trato institucional que ambos han tenido.

¿Y qué podemos decir del trato amable, cordial y de camaradería que ayer mismo le ofrecieron los cuarenta nuevos diputados al mandatario estatal durante su estancia en Palacio legislativo para atestiguar el arribo de la nueva legislatura?.

Así dibujado el panorama, estamos seguros que en el ejercicio legislativo de la naciente Cámara, el reto mayor, contrario a lo que algunos pudieran pensar, será para los diputados de la bancada de Morena y sus aliados el PT y Encuentro Social, dadas las grandes expectativas que su arribo democratizador ha generado en el ánimo principalmente de sus aliados partidistas.

¿Por qué pensar de esa manera?, la pregunta sería por supuesto necesaria, como indispensable la respuesta.

Simplemente porque el reto de los diputados de Morena sería no olvidar que antes que nada está la institucionalidad y su compromiso con Sinaloa, por lo que cometerían un grave error si al momento de legislar se dejan llevar por los odios, fobias, rencores y venganzas de los grupos radicales e intransigentes de su partido... En los días por venir habremos de observar lo que ocurra.