Haz que suceda

Todos somos soñadores. Algunos soñamos mientras dormimos y otros soñamos mientras vivimos. La cuestión es tener claro con qué soñamos. 

Sé de personas que sueñan con ser alguien importante, un profesionista reconocido, un músico, bailarín o deportista famoso, una gran escritora o un destacado artista.

Y, sin duda, ¿Cuántos no soñamos con tener un mundo mejor?

Y precisamente la mejor parte de los sueños es cuando dejan de serlo, cuando pasan al plano de la realidad y se cumplen. Pero, como muchas cosas de la vida debemos saber que, así como hay sueños que se hacen realidad, también hay otros que se quedan solo en eso... en sueños.

Mientras que la línea que marca la diferencia entre un sueño cumplido y uno frustrado, es el tamaño del esfuerzo que hayas hecho para alcanzarlo: ¿Qué hiciste? ¿Qué diste de ti? ¿Qué dejaste de hacer? O ¿Qué sacrificaste? 

Soñar es hermoso, pero ver como todo se materializa es aun más, muchos se quedan quietos, aún con sueño haciendo una revolución en su interior, y solo, porque alguien les llamo loco o iluso, como si soñar tuviera algo de malo.

No es ni siquiera, sinónimo de no tener los pies bien puestos en la tierra, solo es tener la mirada al cielo.

Mientras que a muchos otros se les va la vida diciendo que aun no es su momento, hay compromisos, pagos que hacer, trabajo con el cual cumplir, y nunca, nunca parece existir ni el tiempo, ni el momento, ni la oportunidad perfecta para realizarlos.

Todo esto sin contar a todos los que se rindieron en el primer round, pero amigo, si no luchas todos los días para acercarte un poco más a ese sueño que parece inalcanzable, dime, ¿quién más vendrá a hacerlo por ti?

No esperes que la vida te sonría, que te llegue un golpe de suerte o que el destino decida si te llegan las oportunidades hasta la puerta de tu casa. Ten fe en tu sueño, abrázalo y camina con el, todos los días, con los pies firmes sobre el suelo y así, con pequeños pero constantes pasos, estarás avanzando y acercándote a lograrlo.

Cuando lo hagas y todo se ponga difícil, oscuro, con golpes bajos y quizás pérdidas, recuerda tu origen, todo lo que has tenido que pasar y que sobrevivir, para estar en el lugar donde estas el día de hoy, lo difícil que fue, los sacrificios que se han hecho, no solo tuyos, sino de los que están a tu alrededor, y haz que valgan la pena.

Cuando la vida te vuelva a tumbar, recuerda donde está tu fuerza, aquello que te motivó, te mantuvo despierto y te hizo aguantar. Muchas veces esa fuerza, es el ser querido al que recurrimos en busca de un oído, una palabra o un abrazo, para otros es la fe, creer ciegamente y con fuerza en algo, incluso en ti mismo, saber porque estas ahí, todo lo que costo y que sería una lástima, sí te rindieras tan fácilmente.

Porque al final no importa lo que hay en el camino, sea difícil o imposible, lo importante es seguir y siempre seguir, a pesar de cada adversidad. Se que lo lograrás, sé que puedes y está en ti llegar a la meta, solo esfuérzate cada día y da lo mejor que tengas, cree en ti y en tu capacidad y que importe poco lo que digan los demás o si el mundo cae a tu alrededor.

Los sueños son para cumplirse, así que nunca te rindas, haz que suceda, porque el éxito, tu éxito te está esperando.