Felicidad

Valeria Sabater, psicóloga de la Universidad de Valencia, dice que "la ausencia de problemas no es garantía de felicidad".

Cada año se publican miles de libros sobre felicidad. Las universidades ofrecen cientos de cursos sobre esta temática y al día de hoy, figuras como Tal Ben-Shahar siguen alzándose como auténticos gurús en este campo. También se han sumado nuevas áreas como la neurociencia, ahí donde múltiples expertos nos indican qué ocurre en nuestro cerebro cuando somos felices y qué deberíamos hacer para potenciar este estado.

Todas estas corrientes, enfoques y perspectivas son tan interesantes como inspiradoras. Sin embargo, hay un matiz que destacan diferentes voces: hemos convertido el concepto de felicidad en producto de marketing. Aún más, estamos «educando» a la población en cómo ser feliz, pero a la vez, la convertimos en una gente intolerante al malestar, la tristeza, la ansiedad el miedo o la incertidumbre.

Eduard Punset ya dijo que felicidad es ausencia de miedo. Esta idea, mal interpretada, es un tanto perversa: el ser humano no puede dejar de tener miedo, esta emoción es inherente a lo que somos y, como tal, cumple una función. Varias, en realidad.

Este sería un ejemplo: «Puede que me dé miedo cambiar de ciudad e iniciar una nueva vida, pero sé que debo hacerlo. Dar este paso me permitirá progresar; por tanto, decido atreverme y lo haré a pesar de mis miedos».

Felicidad no es ausencia de problemas. En realidad, ésta empieza a adquirir un espacio cuando nos situamos por encima de los desafíos. Sonja Lyubomirsky, profesora de psicología en la Universidad de California, señala con frecuencia "es que el bienestar no está en alcanzar logros, en conquistar metas y, aún menos, en poseer cosas. El ser humano alcanza un sentido de equilibrio y realización cuando se siente bien consigo mismo. Cuando nuestra autoestima es fuerte y manejamos los miedos, el estrés, las preocupaciones, etc., todo fluye y va mejor".

Nadie es inmune a los problemas. Por ello, aceptemos estos devenires y trabajemos en nuestro crecimiento personal y en las fortalezas psicológicas que nos permitirán invertir en nuestro propio bienestar. (Hasta aquí Valeria Sabater).

Comentario de JPR:

Con estas citas que nos trae Sabater no debería haber duda alguna sobre cómo llegar a la felicidad.

Empezando con Tal Ben Shahar, el profesor de psicología positiva de Harvard, quien trata de convencernos de que "la felicidad, no el dinero o el prestigio, debe ser considerada como la moneda más importante, la moneda en la que se lleva la medida de nuestras vidas".

Esto es: la felicidad no es el dinero, ¿pero es la moneda? Por favor...

Enseguida escuchamos a Eduard Punset decirnos que "a la felicidad llegamos cuando podemos vencer nuestros miedos".

O sea, ¿nunca?

Y finalmente Sonja Lyubomirsky nos regala una frase como ésta: "Cuando nuestra autoestima es fuerte y manejamos los miedos, el estrés, las preocupaciones, etc., todo fluye y va mejor".

Una frase matemáticamente irrefutable. 

Esto sucedió luego de recomendarle al público decir bien su nombre (´Sonia Lubomirski´): "amor y paz".

¿Entendió?: Sonia Amorypaz es considerada una de las mejores psicólogas del mundo.

Nosotros no pensamos cosas tan exactas de la felicidad. Creemos que tal sensación tiene un pasado tanto inmediato y conocido, como lejano y desconocido que repetimos cada vez que podemos.

Y creemos, como usted, que la felicidad es buena. 

Piénsele bien y seguiremos platicando.

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