El virus sin discriminación

Y resulta entonces que un virus con corona de rey, de manera vertiginosa recorre nuestro mundo. Nuestro planeta. Este pedazo de roca arrancado del universo, al que no se sabe quién, (por lo menos yo no conozco el dato) hace miles de años bautizara como la tierra.

Famoso y arrogante, el virus de marras al que se le adjudica una corona y que ha servido para endilgarle el nombre completo de coronavirus, blande el bastón de mando con el que golpea ferozmente a todos por igual.

Ricos y pobres,poderosos y desvalidos, hombres y mujeres. Niños y ancianos. Blancos y morenos, ateos y religiosos, machos y no tan machos. Es decir, todos estamos en la mira de esta especie de parásito con “criterio” netamente comunistoide… Como dijera la viejita del chiste…” El virus dijo que a todos y a todas.

Hoy en día, la letalidad del coronavirus, está generando en nuestro mundo una estela de temor, muerte y dolor.

Pero innegable es que el virus con corona está convertido también en una especie de tornado cuya letalidad le pega en el corazón a la actividad fundamental que da sustento a la vida social y política de los pueblos. La economía.

Pero, que nadie piense que los efectos del coronavirus, solo habrían de sentirse en los aspectos de la salud y la economía.

No. También está arrojando efectos colaterales de gran importancia en el terreno de la política.

Aquí en nuestro país, desde el primer anuncio de la presencia del virus en el mundo (China), se empezó a generar la polémica con visos o trazas políticos.

La primera señal tuvo que ver con el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, a quien sus adversarios se le fueron a la yugular cuando minimizó públicamente al agresivo microorganismo. No tardaron mucho los señalamientos y observaciones compartidas para  el Presidente y  funcionarios del sector salud.

Están manipulando y minimizando la amenaza del virus por mera conveniencia política, señalaban hace unos meses los adversarios de la 4t.

Se generó entonces una ola de dimes y diretes entre políticos, medios de comunicación y la sociedad misma, con relación a las cifras de los contagiados y los primeros muertos por los efectos del Covid-19.

Presidente contra gobernadores. Empresarios contra Presidente y líderes partidistas contra legisladores de Morena, el partido de López Obrador. Y en medio de todos, la población mexicana desorientada, pero eso sí, muy participativa en los debates mediáticos en las redes sociales poniendo su granito de arena en esta confrontación social de todos contra todos.

Pero el Virus con corona siguió su marcha por los senderos universales, mostrando su gozo por los estragos que cada día ocasiona en los terrenos económicos político y social.

En ese escenario, en los Estados Unidos de Norteamérica, surge un mártir que estremece las entrañas del país más poderoso del mundo. Su nombre hasta hace una semana totalmente desconocido hasta en el barrio de la gran ciudad en que vivió.

George Floyd, un hombre de color, que jamás pudo imaginar que su muerte lograría tan grande relevancia al grado de obligar al gobierno gringo a blindar la gloriosa e intocable Casa Blanca, para protegerla de la ira de miles de ciudadanos que salieron a protestar por el asesinato de un ciudadano hasta ese día sin rostro público.

Un hombre asesinado, cuyo nombre recorre hoy todos los confines de nuestro universo, generando ira y reacciones violentas en contra del gobierno norteamericano que dirige Donald Trump, cuya renuncia a la Presidencia de Estados Unidos es exigida en las calles de las principales ciudades por miles de ciudadanos de nuestro vecino del norte. 

Pero México, no podía ser menos. Por lo que en pocos días, contamos ya con nuestro propio mártir. Surgió en Guadalajara Jalisco, la perla tapatía. Su nombre fue Giovanni López, un mexicano quien, al igual George Floyd, fue asesinado de manera abusiva también por elementos de elementos de la policía.

En efecto, el tapatío, era hasta hace un par de días, también un hombre sin trascendencia política, deportiva, académica ni social en Guadalajara. Un personaje ciertamente desconocido, pero con los mismos derechos y garantías individuales que cualquier otro mexicano.

Derechos legales y sociales que hoy han sido convertidos en una especie de bandera más política que emblemática para miles de Jalicienses que salieron a las calles a demandar justicia para la víctima de abuso policial.

Lo destacable… En Guadalajara ocurre lo mismo que en Estados Unidos. Cientos de vándalos encapuchados y cobijados en las mascarillas de la pandemia, ocultan su rostro para vandalizar en comercios y oficinas del propio gobierno de Jalisco.

Exigen al gobernador del Estado Enrique Alfaro castigo ejemplar para los asesinos de Giovanni López, pero lo hacen mediante actos también de violencia…Piden entonces los Tapatíos, al igual que lo hacen los gringos, castigo ejemplar para un delito cometido por elementos de seguridad del propio gobierno.

LAS PREGUNTAS. ¿Tendrá alguna relación el coronavirus con éstos dos casos de protesta social que están ocurriendo en Estados unidos y Jalisco México?.

Los analistas y amantes de la especulación, relacionan ambos casos con el tema político.

1.- En el País vecino, Donald Trump está en plena campaña para su reelección presidencial, y de todos es sabido que el flagelo del coronavirus fue motivo para acrecentar su confrontación política y económica con el gobierno de China, cuyos aliados de Rusia y otros de medio oriente. Por ello no faltan los que creen que en las manifestaciones por la muerte de George Floyd pudieran estar siendo alentados por enemigos internos apoyados por los externos, en aras de evitar la pretendida reelección de polémico Trump?.

2.- En Jalisco, el gobernador Enrique Alfaro desde su arribo a la gubernatura ha sido la piedra en el zapato del Presidente Andrés Manuel López Obrador. El mandatario panista es de los que no han aceptado las reglas dictadas por el gobierno federal para la atención de la pandemia del coronavirus.

Es señalado también como uno de los motores impulsores del nuevo federalismo que busca la independencia financiera de los Estados de la región noroccidental con el gobierno federal, situación que no ha sido del agrado de AMLO.

Ante ello, no sobran los que piensan que el asesinato de Giovanni López, cuya similitud con el de George Floyd, se convirtió en pasto fértil muy propicio para un incendio… Sí, Para un incendio que podría degenerar en un conflicto político y social de serias consecuencias para el gobernador insurrecto… Por eso no faltan los malpensados que han llegado al grado de especular sobre la posibilidad de que alguien pudiera tratar de impulsar las movilizaciones de protesta que están ocurriendo en Guadalajara… ¿Alguien sí?... Pero quién?.. Es tarea para el lector.