El verdadero poder

De loco a loco, a quién prefieres. Ni los intelectuales, ni los expertos en salud mental de Los Estados Unidos pudieron convencer a los electores de otra opción y fue Donald Trump el presidente.

En México el fenómeno es muy parecido y no hubo poder humano que pudiera convencer a la mitad de los votantes de otra opción, y fue presidente Andrés Manuel López Obrador.

Algunos norteamericanos han renegado de su presidente, algunos mexicanos también han renegado del suyo; sin embargo, México es un país cuyo retraso en relación con el vecino del norte es casi de medio siglo.

Mientras en México se debaten temas como el aborto, el matrimonio igualitario, las adopciones, el uso de drogas recreacionales, la comercialización del cannabidiol o CBD, la siembra y cultivo de mariguana, en Estados Unidos estos temas se debatieron el siglo pasado y hoy existen legislaciones estatales con un marco normativo y regulatorio que permite el respeto y la convivencia entre las diferencias de pensamiento político, religioso y moral.

El verdadero poder es el económico, no puede haber obra social sin dinero, no pude haber desarrollo social sin dinero, no puede haber competitividad sin dinero, no puede haber avance tecnológico y científico sin dinero.

Los fenómenos migratorios se deben principalmente a la distribución inequitativa del dinero, el miedo de los Estados Unidos a recibir miles y miles de migrantes indocumentados, es el costo social y económico.

No todo es brindar trabajo al migrante, es recibir una incertidumbre en materia de salud pública y una incertidumbre en materia de seguridad social en tanto, un porcentaje de los migrantes pertenecen al grupo de los sociópatas.

¿Quiénes migran a los países económicamente fuertes? Los pobres, los delincuentes y algunos enfermos. La pobreza tiene que ver con la falta de oportunidades y con la falta de capacitación, esto complica más las cosas porque la limitante académica e intelectual construye pensamientos inflexibles y conductas de riesgo social, por otra parte, los delincuentes buscan su libertad y se alejan del brazo de la justicia; a esto le tiene miedo cualquier país receptor de inmigrantes.