¿Decidirán de nuevo unos cuantos?

El rechazo que manifiesta la mayoría de los ciudadanos hacia los partidos políticos (no hay uno que se salve) y la anémica respuesta que han encontrado las y los aspirantes a candidaturas independientes, pudiera ser el preludio de un nuevo fracaso de la democracia mexicana en las próximas elecciones.

¿Y por qué hablamos anticipadamente del fracaso de la democracia en las próximas elecciones?

Sencillamente porque al paso que vamos, con una sociedad harta de los partidos políticos y con aspirantes sin partido que no logran motivar la participación de la sociedad, otra vez “ganará” el abstencionismo… Y si esto ocurre, quien realmente gana es la alta burocracia partidista.

Si al final del proceso electoral, con todo y lo que se diga en las campañas y debates entre candidatos y candidatas, los ciudadanos como usted y como yo, decidimos quedarnos en casa el día de la jornada electoral, de nuevo, las clientelas de los partidos políticos (algunos las califican como el “voto duro”) serán quienes decidirán el futuro del país.

Y mientras unos cuantos deciden quien gana las elecciones y con ello también deciden el rumbo del país, la inmensa mayoría seguirá quejándose en las redes sociales contra la corrupción, la violencia, la pobreza, el desempleo, los bajos salarios y otros males que nos afectan a todos.

Si la sociedad continúa apática, las elecciones seguirán siendo contiendas entre estructuras partidistas, y ahí gana, sencillamente, el partido que tiene más dinero y más mañas.

En un escenario así, las posibilidades de triunfo para los candidatos sin partido (mal llamados independientes) serían mínimas, porque no cuentan ni con el dinero, ni la estructura, ni las mañas suficientes para movilizar el voto ciudadano hacia un objetivo específico.

Y ante este escenario, algunos se preguntarán, ¿Por qué de pronto se acabó el encanto de la sociedad mexicana con los candidatos “independientes”, quienes, según se dijo, representaban una nueva alternativa para los ciudadanos que están hartos de los partidos?

Pareciera que el interés que generó esta nueva figura de participación ciudadana que permite a los políticos sin partido competir en las elecciones constitucionales, solo fue una moda pasajera.

¿Será que la sociedad, al observar el resultado del trabajo realizado por los “independientes”, no encontró ninguna diferencia con el desempeño—ya no se diga el comportamiento personal— que han tenido los políticos de los partidos?

¿Ahí pudiera estar la explicación sobre el desencanto de la sociedad mexicana con los aspirantes “independientes”?

Solo es cuestión de revisar cuantas iniciativas de ley impulsaron, cuantos recursos federales bajaron para sus respectivos estados, cuántas y cuales obras gestionaron y, en pocas palabras, a cuánta gente ayudaron.

En Sinaloa, ahora que está buscando firmas para convertirse en candidato “independiente” a Senador, lo que más le reclaman al empresario Manuel Clouthier es precisamente que hizo muy poco por su distrito, o como dicen sus adversarios, “no hizo nada” en su ya segunda oportunidad como diputado federal.

No sabemos si Manuel Clouthier logrará en cuatro meses juntar las 42 mil firmas que necesita para ser candidato al Senado. Probablemente lo consiga, pero, como bien dijo Andrés López Muñoz, el pasado viernes en la mesa de análisis de Fórmula Noticias, se ve casi imposible que logre el triunfo en la elección constitucional, porque necesitaría 400 mil votos.

Con todo, sería lamentable que Manuel Clouthier no estuviera en las boletas electorales el próximo 1 de julio, porque su participación podría elevar el nivel de la contienda electoral.

La competencia obligaría a los partidos a postular como candidatos a sus mejores cartas y para ello tendría que pensarse en gente no solamente bien preparada y con capacidad para el debate político, sino también con buena fama pública y privada, como tanto lo reclama la sociedad.

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Sigue creciendo la lista de prospectos a candidatos en los partidos… Ciertamente, los partidos políticos pudieran tener mucha tela de donde cortar para competir por los cargos de elección popular que estarán en juego en los comicios del 2018.

Sin embargo, esa larga lista de nombres que aparecen con frecuencia en las columnas de análisis político, se reduce de manera espectacular cuando se revisa el comportamiento personal y los resultados que han dado en los cargos que han ocupado con anterioridad dichos aspirantes.

Si consideramos el alto rechazo que manifiesta la sociedad hacia los partidos políticos, hoy más que nunca los mismos partidos están obligados a lanzar como candidatos y candidatas a quienes cumplan mínimo con dos requisitos: Buen desempeño y buena fama pública y privada.

La sociedad está cansada de políticos ocurrentes, “rolleros”, bravucones y “gandallas”… Y de esos abundan en todos los partidos, pero también entre los llamados “independientes”.

Twitter: @victortorres_mx