De elecciones y popularidad

Se dieron ya las elecciones de este 2019, las primeras en la era López Obrador. La lectura fácil podría ser: la ciudadanía sigue enojada con los gobiernos pasados, la mayoría no salió a votar y los que lo hicieron fueron otra vez contra el sistema "pasado"; mientras López Obrador sigue jalando los votos.

Pero evidentemente hay mucho más de fondo y vale la pena ir desglosando el análisis, porque acabando una elección, comienza la siguiente; y esa es la de 2021 donde bastante estará en juego: casi la mitad de las gubernaturas, todos los diputados federales y todos los municipios.

Muchos son los que afirman que el gran ganador este 2019 es de nuevo López Obrador, es  lógico pensar así: lo más importante en juego fueron las dos gubernaturas, Baja California y Puebla, y las gana ambas con candidatos suyos que constantemente lo mencionaron. Pero yo creo que en estos casos el Presidente puede haber "perdido ganando": los próximos gobernadores son dos personajes controvertidos, muy lejos del perfil ideal que profesa AMLO, no sería raro pensar que se desgastarán pronto como ya se empieza a ver con otros "triunfantes" de Morena en el 2018; Bonilla en Baja California además estará al frente de una minigubernatura, de nuevo habrá elecciones en ese estado en 2021 y, aunque arrasó este junio con carro completo – la mayoría del priismo sumado a su campaña incluido- para el 2021 no contará ya con el factor de desgaste de gobierno del PAN y su mal evaluado Gobernador, así que será él y Morena los que estarán en la palestra. En Puebla el caso de Barbosa es muy especial: gana con claridad pero no con el margen que se esperaba, perdió en la capital y su candidatura costó un pleito interno en Morena que puede ser un anuncio de lo que será el día a día en la lucha por las próximas candidaturas de ese partido. Barbosa es un personaje muy cuestionado y además dicen que su estado de salud es muy endeble, pienso que difícilmente le irá bien como Gobernador por todas estas circunstancias, y en determinado momento se le podrá cobrar factura a López Obrador el haber dejado que llegue, al tiempo.

Además de estos riesgos implícitos al ganar las gubernaturas, los resultados de Morena no son lo buenos que fueron en 2018, sí, es sin López Obrador en las boletas, y también es viéndose vulnerables en los estados de Aguascalientes, Durango y, sobre todo, Tamaulipas. El desgaste de ser gobierno federal, y en varios lados peor con los perfiles de algunos que ganaron junto con López Obrador; los pleitos internos entre los diferentes grupos de poder que hay dentro del mismo Morena; y las diferentes coyunturas regionales que se crearán de aquí a dos años, hacen que no todo sea miel sobre hojuelas como muchos quieren ver para el Presidente y su partido, desde YA se topan en ciertos lados con una resistencia que puede crecer.

En el PAN, más allá de que cuentan con argumentos para decir que no fue un mal año electoral, tienen mucho que analizar y trabajar. En el mismo día dos resultados totalmente opuestos: pierden rotundamente, con carro completo de Morena, en su emblemático Baja California donde eran gobierno y primera fuerza; mientras en Tamaulipas el gobernador panista Cabeza de Vaca obtiene un sólido triunfo para el congreso estatal pues el partido gana en 21 de los 22 distritos locales. En Aguascalientes y Durango el saldo es positivo sobre todo porque ganan lo más importante que son las alcaldías de la capital, así que tienen lecciones de ambas caras. A nivel nacional se ven muy descompuestos, el liderazgo de Marko Cortés es débil y en los estados hay claras diferencias: en algunos de plano perdidos del mapa electoral; y al mismo tiempo en otros claramente posicionados con fuerza como el mencionado Tamaulipas; su problema es que la carga es más hacia los primeros.

Tendrá el PAN entonces que reinventarse o resignarse a centrar baterías en sus bastiones. Mucha planeación, estrategia y buena ejecución les queda por delante si quieren mantenerse como una gran fuerza nacional competitiva para la sucesión presidencial del 2024.

Sui géneris lo del PRI: de inmediato aparecen las voces que sentencian hasta el funeral de este partido; es obvio que el tricolor pasa por el peor momento de su historia después de la debacle de 2018, pero a diferencia de quienes ya lo ven acabado por los pocos votos que obtuvieron el pasado domingo, yo no creo que todavía esté esto tan definido. Creo que el PRI decidió "no jugar" en este 2019: está muy reciente la lección y castigo de la elección presidencial, además las elecciones fueron en 6 estados en donde ya desde antes había dejado de ser protagonista. Por ello, más que ahora en estas elecciones, el futuro del PRI podría definirse más bien con la designación de su futura dirigencia. Este nuevo liderazgo deberá de ubicar al partido en alguno de los muchos puntos que hay entre los extremos de volverse un partido entregado al presidente López Obrador con los gobernadores, de los estados que todavía mantiene, más preocupados por quedar bien con éste y dispuestos a entregarle su sucesión; y el otro extremo de resurgir de nuevo como en el 2012 como un partido renovado y ganador aprovechando el desgaste de gobierno de quiénes les quitaron el poder. En conclusión, todavía está en duda si tendrá más vidas o ya las habrá agotado todas. Y, al igual que el PAN, hay grandes diferencias entre estados; diferentes tipos de priismo existen ahora, mismos que tendrán que tomar una postura específica y atractiva electoralmente en aquellos en donde aspiren a seguir o volver a gobernar. Muy difícil para el PRI volver a tener fuerza importante a nivel nacional, pero descartar a este partido para ciertas gubernaturas sería un grave error de sus detractores, mucho iremos platicando de esto con la numeralia de cada elección conforme se vayan acercando los procesos.

Cierro comentando brevemente sobre los otros partidos: me parece interesante seguir lo que haga Movimiento Ciudadano, creo que tiene condiciones para crecer; ya es un partido con presencia nacional y sin el desgaste de PRI y PAN; además tiene importantes fuerzas regionales, la más clara sin duda Jalisco, de donde puede aprender repitiendo la fórmula. En este 2019 no pintó mucho pero puede ser un buen conducto para perfiles ciudadanos que necesiten un vehículo no tan "quemado".

El resto de partidos chicos se les ve más cercanos a Morena y AMLO buscando espacios y dinero, y lo del verde ya a nadie sorprende. También desaparecidas del mapa las candidaturas independientes; otras de las grandes derrotadas del 2018, pero que ahí se tiene el espacio para ser llenado.

En conclusión, es cierto que se ve de momento una oposición a López Obrador débil y desarticulada, pero también se ven los espacios para construir tejiendo fino, todavía con el tiempo que queda aún se ve viable, aunque no fácil, tienen que empezar a articularse pronto. Y en Morena, la lucha interna apenas empieza, mucho está por verse y lo seguiremos revisando y comentando.