Contingencia y libertad

Contingencia es la posibilidad de que una cosa suceda, o no suceda.

Solo hubo cuatro grupos de participantes a los diferentes puestos de elección popular en las elecciones del primero de julio de 2018. Los grupos se conforman de la siguiente manera: los que creyeron que iban a ganar y ganaron; los que creyeron que iban perder y perdieron; los que creyeron que iban a ganar y perdieron, y los que creyeron que iban perder y ganaron. ¿A qué grupo pertenece usted y su candidato?

Hay un principio que afirma: “Estar seguro, no es conocer la verdad”. Muchas veces escuchamos frases como “Yo estoy seguro que mi hijo no hizo eso” o “Yo estoy seguro que ella me ama”, sin embargo, estar seguro no implica que el pensamiento sea cierto, puede ser legítimo pero no necesariamente cierto.

Algo parecido ocurrió el pasado proceso electoral donde candidatos y electores vivieron la contingencia, misma que se aclaró el día de las votaciones.

Cuántos mexicanos pensaron que sus candidatos iban a ganar y efectivamente ganaron, cuántos pensaron que sus candidatos iban a perder y efectivamente perdieron, cuántos mexicanos pensaron que sus candidatos iban a ganar y estrepitosamente perdieron, y cuántos mexicanos pensaron que sus candidatos iban a perder y sorpresivamente ganaron.

La contingencia del proceso electoral pone de evidencia la libertad a la hora de decidir.

El neurocientífico Joaquín Fuster afirma: “El fundamento máximo de la libertad humana consta de dos funciones cognitivas que distinguen claramente a los seres humanos de los demás organismos: el lenguaje y la capacidad para predecir el futuro”.

Las acciones de los gobiernos alimentaron la conciencia de los ciudadanos, y en una revancha inesperada para muchos y planeada para otros, asestaron el golpe vital de la democracia: la decisión.

El futuro lo predijo el pueblo desde hace tres sexenios, y hoy solo accionó la palanca de la transición y la oportunidad para la nueva administración que se habrá de estrenar dentro de unos meses.

Es la libertad a la democracia, lo que el clavo al martillo, en esta dualidad se despeja cualquier contingencia.