¿Con qué sueñas?

Todos somos soñadores. Algunos soñamos mientras dormimos y otros  

soñamos mientras vivimos. 

La cuestión es tener claro con qué soñamos. 

He sabido de personas que sueñan con ser alguien importante, un profesionista reconocido, un músico, bailarín o deportista famoso, una gran escritora o un destacado artista. 

Pero, ¿cuántos no soñamos tan solo con vivir mejor? 

Ser mejores personas, tener un lugar al cual llamar hogar y una bonita familia. 

La mejor parte de los sueños es cuando dejan de serlo, cuando pasan al plano de la realidad y se cumplen. 

Pero como en muchas cosas de la vida debemos saber que, así como hay sueños que se hacen realidad, también hay sueños que se quedan solo en eso… en sueños. 

Pero la línea que marca la diferencia entre un sueño cumplido y uno frustrado, es el tamaño del esfuerzo que hayas hecho para alcanzarlo. 

¿Qué hiciste?

¿Qué diste de ti?

¿Qué dejaste de hacer?

¿Qué sacrificaste? 

Sí no luchas todos los días para acercarte un poco más a ese sueño que parece inalcanzable, ¿quién más vendrá a hacerlo por ti? 

No esperes que la vida te sonría, que te llegue un golpe de suerte o que el destino decida si te llegan las oportunidades hasta la puerta de tu casa. 

Ten fe en tu sueño, abrázalo y camina con él todos los días, con los pies firmes sobre el suelo y así, con pequeños pero constantes pasos, estarás avanzando y acercándote a lograrlo. 

Piensa con qué sueñas, visualiza tu sueño y pregúntate: ¿Qué estoy dispuesto a hacer para hacer que mi sueño se cumpla? 

¿Qué estoy dispuesto a invertir para ganar?