Comunicar, comunicar, comunicar…

Con argumentos sólidos, a través de redes sociales, el secretario de Hacienda, José Antonio Meade, ha argumentado de manera muy inteligente la decisión del gobierno federal de incrementar el precio de las gasolinas.

En la dinámica que realizó en Twitter el pasado 4 de enero, con el hashtag #ConversandoConJoseAMeade, el funcionario respondió siempre amable, no cayó en provocaciones y aprovechó la oportunidad para presentar las razones del gobierno federal.

Y hay que reconocer que le salió bastante bien la comparecencia virtual al secretario de Hacienda.

Sí, pero lástima que no lo hizo antes.

Hoy, en medio de las protestas que han provocado conatos de violencia y saqueos de tiendas comerciales en varios estados, los ciudadanos que han salido a las calles no entienden razones y tampoco están dispuestos a escuchar explicaciones.

¿Por qué?

 Porque el gasolinazo ya está dado.

¿Qué hubieran hecho ustedes? Preguntó el presidente Enrique Peña Nieto en su mensaje de año nuevo, tratando de justificar a estas alturas lo injustificable.

Y más de uno respondería al Presidente: ¿Por qué no lo preguntó antes?

O sea, ¿Por qué no se consultó al pueblo de México antes de tomar la decisión que tiene enfurecido al país?

A estas alturas, cuando miles de personas han dejado la comodidad de su hogar para participar en las marchas de repudio al gasolinazo, de muy poco sirve que el gobierno federal nos diga “que mantener el precio artificial de las gasolinas se ha hecho a costa de las finanzas públicas”.

“Que en el pasado el gobierno y no el mercado determinaba los precios, con un alto costo para las finanzas públicas y en detrimento de la inversión”.

“Que los precios actuales reflejan el costo real y su ajuste se debe a un aumento en el precio internacional del petróleo”.

La realidad es que a un gran número de mexicanos no les importa nada de lo que el gobierno federal pueda explicar en este momento. 

¿Por qué?

Sencillamente porque la gente se siente engañada.

Peña Nieto dijo que con la Reforma Energética bajarían los precios de las gasolinas. Y para la gente Peña Nieto mintió. 

¿Cómo defender lo indefendible?

La lección que ha dejado el gasolinazo tiene un costo muy alto para el gobierno de Peña Nieto y lo tendrá aún más para el PRI.

Pero el error también deja una enseñanza para los gobiernos estatales y municipales.

Si la decisión que requiere tomar una autoridad afectará la economía o la seguridad de los ciudadanos, la autoridad debe informar puntualmente sobre las consecuencias que tendrá dicha decisión. 

En todos estos casos el gobierno debe comunicar sus acciones con toda oportunidad y claridad. 

En ese sentido, antes de aplicar el aumento a las gasolinas, el gabinete económico del Presidente Peña Nieto debió prever el impacto inflacionario que tendría dicha decisión en los precios de la canasta básica.

Los funcionarios del gobierno federal deben entender que lo que realmente importa a la población no es el gasolinazo, sino el impacto que genera en los precios de los alimentos, medicinas, transporte, entre otros productos y servicios. 

En ese sentido, el gasolinazo finalmente es lo de menos.

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Lo que nos faltaba. ¿Un Divo en el gabinete de Quirino Ordaz? 

No es la primera vez que vemos el cambio de una persona en cuanto recibe un cargo en el gobierno.

Un buen sueldo, un auto de lujo con chofer, guaruras, secretaria y decenas de empleados que los elogian a diario, es suficiente para que algunos funcionarios se vuelvan arrogantes.

Pues bien, con los aires de grandeza, la altivez y el trato distante y despreciativo que ha dado a los reporteros de la fuente, el secretario de Educación Pública y Cultura del gobierno del estado, José Enrique Villa Rivera, se ha convertido en el primer Divo del gabinete del gobernador.

Y mire usted que no pretendemos quitarle ningún mérito de su exitosa trayectoria al nuevo titular de la Sepyc, pero su comportamiento personal, en lo que fue apenas la primera semana del nuevo gobierno, realmente ha dejado mucho que desear.

Al parecer, el multigalardonado mochitense no escuchó o no entendió al gobernador Quirino Ordaz, cuando pidió a los funcionarios del gabinete “bajarse del ladrillo y trabajar muy cerca de la gente”.

A ver cuánto dura.

Twitter: @victortorres_mx