AMLO… El abstencionismo mata

Sin duda, el tema de las elecciones constitucionales a ocurrir el primero de julio de este 2018  acapara la atención de propios y extraños.

Hoy las cosas han cambiado. Algo hizo que el grueso del pueblo de México despertara de una especie de letargo valemadrista en que por décadas había permanecido.

Y es que lo evidente habla por sí solo sin permitir que nadie pueda desmentirlo y nos apunta hacia una elección con alta participación social.

Como nunca, los mexicanos estamos metidos en el tema de las elecciones, lo que nos hace pensar en la posibilidad de que este año, la presencia de ciudadanos en las urnas electorales pudiera finalmente dar un puntapié al fantasma del abstencionismo.

Ante tan interesante panorama político, la pregunta se hace indispensable.

¿Qué factores pudieran haber logrado el milagro del despertar cívico de los mexicanos, motivándolos a caer en la tentación de dejar la aparente comodidad de la animadversión política que históricamente ha dado vida al abstencionismo, para dar paso a una participación colectiva y entusiasta?:

La respuesta parece estar al alcance de todos y, aunque al lector le parezca reiterativa y poco profunda, habremos de señalar que en efecto, uno de los grandes factores que están moviendo a las masas sociales hacia el interés de participar activamente en los temas políticos, principalmente de corte electoral, obedecen en primer término al hartazgo de las mentiras y falsas expectativas creadas por los gobernantes mexicanos respecto a las necesidades y reclamos que mayormente afectan a las clases sociales más desprotegidas del país.

Un hartazgo social que ha sabido ser sabiamente exhibido y explotado por los enemigos del régimen político mexicano a través de las redes sociales.

Personajes expertos en mercadotecnia electoral y guerra sucia, están ahí, presentes y activos en su intención de exhibir lo malos que han sido nuestros gobernantes.

Listos están, para la exposición mediática de una imaginaria caja de Pandora oculta en los sótanos de nuestros gobiernos, donde aseguran, descansa la desidia, el abandono, el desprecio, el engaño, la burla y el abuso de poder que han ejercido quienes nos han gobernado por muchas décadas.

Francotiradores certeros que saben pegar en el corazón y en el estómago de los mexicanos, siguen sacando provecho de la célebre frase del hambre y la sed de justicia que proclamó Luis Donaldo Colosio Murrieta.

Hoy, con casi 18 años corridos del siglo XXI, el factor de la tecnología, otro factor de alta influencia para el llamado despertar cívico de los mexicanos, ha venido a convertirse en la herramienta de consulta para las masas sociales de México contribuyendo significativamente en incentivar la participación de la gente en el mundo de la política.

Ya no sólo son la televisión, la radio y los medios escritos los grandes influyentes en materia de orientación y conocimiento de la realidad política de los pueblos.

Hoy se hizo presente el Internet y funciona ya como contrapeso de los otros medios de comunicación tradicionales, originando sin duda una guerra mediática y de poder con otros medios.

Competencia que se da, pese a que muchas veces el usuario de las redes sociales, se ve imposibilitado para identificar entre las verdades y mentiras que se publican en los portales; sin embargo, su influencia social es irreversible y efectiva.

Es  de tal manera, esa andanada de información política que se genera e inunda el entorno social a través de las redes cibernéticas, una de las grandes razones que a nuestro juicio dan vida a la hipótesis de una alta votación en los comicios de julio del 2018.

Si así ocurre, es decir, si llegamos al primero de julio del año en curso sin que el proceso electoral se vea empañado por circunstancias propias del encono, el odio y las pasiones desbordadas que suelen dar cabida a la intolerancia y las confrontaciones más físicas que políticas, estaríamos ante la posible caída del viejo régimen que hasta hoy nos ha gobernado en México.

Lo saben en el PRI. Lo saben en el PAN y el PRD. Lo sabe y entiende el líder y fundador de Morena, y lo saben por supuesto los analistas y observadores de México y el mundo. “Si los mexicanos salen a votar el 2 de Julio nada podrá detener el cambio del actual régimen político”.

No en vano, Andrés Manuel López Obrador se muestra mesurado, tolerante, tranquilo, y conciliador. Por ello mismo, AMLO pretende reflejar una personalidad humilde y con buen grado de humanismo, ya que, contrario a lo que muchos piensan, a López Obrador no le interesa que el proceso se violente.

Sabe AMLO que la violencia asusta y aleja a los ciudadanos de las urnas, de ahí su estrategia de ni siquiera dar entrevistas a los medios de información. El Peje” no quiere contratiempos.

Y claro, por todo eso y algo más, el llamado “Peje” promueve la República amorosa. Una República por la que todos los mexicanos caminemos de la mano, pero siempre siguiendo sus pasos y aplaudiendo sus acciones… Algo así como el Mesías que los mexicanos estamos esperando venga a salvarnos de los malos gobiernos.