07/27/2026 09:55:00 a. m.
En medio de la peor crisis que enfrenta el campo sinaloense por los bajos precios del maíz y el trigo, el alto costo de los insumos y el endeudamiento de los productores, la Coordinación Organizadora de la Unidad Campesina (COUC) lanzó un cuestionamiento directo: ¿quién financia la campaña internacional para frenar la planta de fertilizantes de Topolobampo?
El secretario general de la organización, Agustín Espinoza Laguna, pidió que así como se exige transparencia a la empresa promotora del proyecto Gas y Petroquímica de Occidente (GPO), también se conozca el origen de los recursos, las alianzas y los intereses que respaldan a quienes buscan impedir su construcción.
El dirigente campesino señaló que resulta inusual que un conflicto regional haya escalado hasta manifestaciones en el extranjero para intentar influir en organismos financieros internacionales y obstaculizar el financiamiento del proyecto.
"La sociedad tiene derecho a conocer toda la verdad. Así como se exige transparencia sobre los estudios ambientales, también debe transparentarse quién financia esta campaña, quién la coordina y qué intereses económicos existen detrás de ella", expresó.
Espinoza Laguna afirmó que toda inversión debe cumplir con las normas ambientales y someterse al escrutinio público; sin embargo, sostuvo que ese mismo nivel de transparencia debe aplicarse a todos los actores involucrados en el debate.
El líder de la COUC lamentó que mientras existe una intensa movilización para detener la planta de fertilizantes, no se observe la misma preocupación por la crisis que atraviesan miles de productores agrícolas del país.
"No vemos manifestaciones internacionales por los precios ruinosos del maíz y del trigo. No vemos campañas globales por el cierre de miles de unidades de producción. No vemos protestas frente a los bancos por el endeudamiento de las familias campesinas", señaló.
Consideró que para algunos sectores el fertilizante únicamente cobra relevancia cuando se trata de impedir que se produzca en México, mientras los agricultores enfrentan cada ciclo agrícola altos costos, dependencia de importaciones, incertidumbre y pérdida de competitividad.
Espinoza Laguna sostuvo que quienes rechazan este tipo de proyectos no han presentado una alternativa para garantizar el abasto nacional de fertilizantes, un insumo que calificó como estratégico para la producción de alimentos y la seguridad alimentaria del país.
Agregó que el análisis sobre la planta de Topolobampo no debe limitarse al aspecto ambiental, sino incluir las implicaciones económicas, sociales y agrícolas que tendría continuar dependiendo del extranjero para abastecerse de fertilizantes.
Finalmente, reiteró que los agricultores sinaloenses respaldan un debate sustentado en evidencia científica, donde se revisen todos los estudios ambientales y se garantice el cumplimiento de la ley, pero también se transparenten los intereses de todos los actores que participan en la discusión, incluidos aquellos que, desde el extranjero, buscan influir en decisiones sobre proyectos estratégicos para México.