07/24/2026 09:52:00 a. m.
Si estabas buscando el santoral de hoy, debes saber que este 24 de julio se celebra a San Charbel, y miles de personas aprovechan la fecha para ir a pedirle ayuda, principalmente para conseguir un buen trabajo o salir de un apuro económico.
Según la costumbre de la gente, el color para pedir trabajo y que no falte el dinero en la casa es el rojo, mientras que el verde se usa para pedir salud, esperanza y fe en que las cosas van a mejorar, pero hay todo un arcoíris de colores dependiendo de que le quieras pedir.
Esta famosa costumbre de amarrarle cintas al santo nació en el Centro Histórico de la Ciudad de México.
Cuenta la historia que una mujer no traía papel para escribirle su favor, así que usó un listón que acababa de comprar en una mercería para apuntar su mensaje y amarrárselo a la estatua.
Lo que fue un remedio del momento se volvió una tradición que hoy se hace en muchísimos países.
Para pedirle un favor, la gente acostumbra llevar dos listones:
El listón del color de tu petición (rojo si es para trabajo): Con una pluma o plumón le escribes directamente lo que necesitas, por ejemplo: "San Charbel, ayúdame a encontrar un trabajo digno".
Un listón blanco: Este se pone al mismo tiempo, pero para darle las gracias por adelantado por escucharte.
Ambos listones se amarran con mucho respeto en la imagen del santo mientras le pides con fe.
La Iglesia Católica aclara que los listones no son mágicos ni funcionan como un "trueque" con el santo, pero los fieles usan estos colores para guiarse al momento de pedir:
Cabe mencionar que el listón negro no existe, pero los sacerdotes piden no hacerle caso a ideas raras, ya que no hay colores "malos" ni se debe caer en supersticiones.
Si has entrado a una iglesia en México, seguro has visto la imagen de un monje de barba blanca que está completamente cubierto de cintas de colores colgadas.
Este santo es San Charbel, un sacerdote y ermitaño del Líbano a quien la gente acude para pedirle ayuda en momentos difíciles o de enfermedad.
Desde muy joven se salió de su casa a escondidas para volverse monje y dedicarse a orar en absoluto silencio en las montañas.
Tras su muerte en 1898, se ganó una enorme fama de santidad porque su tumba emitía luces misteriosas y de su cuerpo brotaba un líquido con el que se realizaron múltiples curaciones.
Por este motivo, hoy en día sus fieles acuden masivamente en su fecha especial para escribirle sus peticiones en cintas y agradecerle los milagros cumplidos.