Cierra refugio de animales en Mazatlán por la inseguridad; vigilan con drones que no haya visitantes

07/23/2026 10:17:00 a. m.

La ola de violencia en Mazatlán golpeó de lleno a uno de los proyectos de conservación y amor por la naturaleza más nobles de la Perla del Pacifico. 

El Santuario Apapacho, un refugio de vida humano-animal ubicado sobre la carretera México 15 (autopista Mazatlán-Culiacán), cerca de El Quelite, anunció el cierre de sus puertas al público debido a la presencia de grupos armados y amenazas.

El proyecto, que nació del esfuerzo y los ahorros de toda una vida para rescatar fauna y conectar a las personas con el medio ambiente, quedó sumido en la incertidumbre tras la llegada de personas armadas al predio.


Amenazas y vigilancia con drones: la orden de no recibir visitas

A través de un comunicado en sus redes sociales, los encargados del santuario explicaron que durante casi dos años intentaron resistir y mantenerse positivos con la esperanza de que la situación de inseguridad mejorara. 


Sin embargo, la presión criminal hizo imposible continuar con sus actividades habituales.


De acuerdo al mensaje compartido, hombres armados irrumpieron en el lugar para exigirles que suspendieran de inmediato la entrada de visitantes. 


Actualmente, el personal solo tiene permitido ingresar durante breves momentos al día para alimentar a los animales, bajo la supervisión de drones que sobrevuelan la zona constantemente para cerciorarse de que no haya personas ajenas.


"Ahora solo podemos entrar unos momentos para alimentar a nuestros caballos rescatados y a Chito, nuestro burrito. La vigilancia constante con drones nos recuerda que la tranquilidad que tanto anhelábamos se ha desvanecido", compartieron en sus plataformas oficiales.


Un refugio de vida que queda en pausa

En el Santuario Apapacho habitan diversas especies rescatadas que hoy enfrentan un futuro incierto. 


Entre los residentes más queridos se encuentran caballos, cabras, gallinas y especies silvestres como mariposas Dione Juno que acuden al sitio para reproducirse.

Uno de los casos más emblemáticos es el de Chito, un burrito que fue rescatado tras ser atropellado y sufrir severas fracturas en una avenida principal de Mazatlán, y que hoy depende del acceso limitado que les permiten los grupos armados para recibir alimento.


Aunque el sueño de mantener un espacio de paz y empatía con la naturaleza se encuentra suspendido, el equipo del refugio mantiene la esperanza de que las condiciones de seguridad en la zona permitan, en algún momento, volver a abrir las puertas de este lugar.

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