07/14/2026 06:08:00 p. m.
Lo que hoy es una de las cadenas de restaurantes y pastelerías más reconocidas de Sinaloa tuvo un origen modesto pero lleno de amor en el Centro Histórico de Mazatlán.
Restaurantes y Pastelerías Panamá nació como una tienda de abarrotes familiar que, con el paso del tiempo, encontró en la repostería el camino hacia el éxito.
Luis Osuna Vidaurri, director general de Grupo Panamá, relató que sus padres eran propietarios de una pequeña tienda de abarrotes en el Centro Histórico de Mazatlán; sin embargo, los ingresos que generaba el negocio no eran suficientes para sostener a la familia.
Ante esa situación, su madre comenzó a elaborar y vender pasteles en una vitrina instalada dentro del mismo establecimiento. Poco a poco, la respuesta de los clientes fue tan favorable que la venta de pasteles superó a la de los productos de abarrotes.
"Así empezó, con una tienda de abarrotes, nacimos mi hermano y yo y no alcanzaba para mantenernos a nosotros de la tienda de abarrotes. Mi mamá se pone a vender pasteles en el mostrador y se dan cuenta de que la venta de pasteles es más negocio que el abarrotes y deciden cerrarla para poner un negocio de pastelería, ahí es cuando nacimos nosotros en esa transición", apuntó.
Fue entonces cuando la familia decidió apostar por completo a la repostería y abrir una pequeña pastelería en el Centro Histórico de Mazatlán, marcando el inicio de una historia empresarial que transformaría la gastronomía del puerto.
"Grupo Panamá empezó en Mazatlán en los años 70, en el Centro Histórico como una tienda de abarrotes, yo soy segunda generación del grupo, mis papás inician con toda esta aventura", detalló.
Durante los años 70, el negocio comenzó a consolidarse como una de las primeras pastelerías de la zona, ganándose la preferencia de los mazatlecos gracias a la calidad de sus productos y al trato cercano que caracterizaba al negocio familiar.
Osuna Vidaurri recuerda que prácticamente creció entre hornos, aromas de pan recién horneado y el constante movimiento de la cocina.
En su infancia, los panaderos y reposteros que trabajaban con su familia compartían incluso la mesa del comedor de su casa, convirtiéndose en parte de su vida cotidiana.
"Yo crecí escuchando el sonido de la cocina en la pequeña panadería, los olores, la gente que trabajaba, los panaderos, los reposteros, hasta desayunaban o comían en el comedor de mi casa. Siempre se me hizo súper sexy el tema de la gastronomía", destacó.
En sus inicios, la pastelería ofrecía únicamente entre tres y cuatro variedades de pasteles, además de cuatro tipos de pan, y con el paso de los años, el negocio diversificó su oferta hasta integrar el concepto de restaurante, ampliando su menú y su presencia en distintos municipios del estado.
Hoy, Restaurantes y Pastelerías Panamá es considerado uno de los referentes gastronómicos de Sinaloa y una parada obligada para quienes visitan Mazatlán.
Su historia representa un ejemplo de cómo un pequeño emprendimiento familiar logró convertirse, con trabajo, perseverancia y tradición, en una de las marcas más queridas tanto por los sinaloenses como por miles de turistas que llegan cada año al puerto.