07/14/2026 12:13:00 p. m.
Starbucks ha puesto en marcha un ambicioso plan para transformar la manera en que sirve sus bebidas en todo el mundo. Con el objetivo de reducir drásticamente su huella ambiental para el año 2030, la cadena de cafeterías está rediseñando sus envases para dejar atrás los plásticos tradicionales y priorizar los materiales sostenibles.
La estrategia busca que la totalidad de sus empaques sean reutilizables, reciclables o compostables al final de la década.
Los nuevos recipientes estarán fabricados con modificaciones clave: los vasos para bebidas calientes en Estados Unidos ya incorporan un 30% de plástico reciclado posconsumo, mientras que las opciones para bebidas frías en Norteamérica redujeron entre un 10% y un 20% el uso de plástico.
Además, la compañía obtuvo recientemente la certificación "Widely Recyclable" en territorio estadounidense para sus vasos de polipropileno, facilitando su procesamiento en los sistemas locales de reciclaje.
Para los clientes que se preguntan cómo sumarse a esta iniciativa y obtener estos beneficios, la dinámica incluye varias alternativas prácticas en las sucursales. La empresa ha implementado el uso de tazas de cerámica y vasos de vidrio para quienes consumen dentro de los establecimientos.
Asimismo, se permite y fomenta que los usuarios lleven sus propios vasos personales, una opción habilitada globalmente y disponible en todos los canales de compra en Norteamérica, como el autoservicio y la aplicación móvil.
Esta transición no solo depende del diseño de los empaques, sino también de programas piloto
de vasos retornables que ya operan en más de 20 mercados internacionales, así como de la entrega de recipientes reutilizables al personal de las tiendas. Durante el ejercicio fiscal 2025, el uso de estos contenedores creció un 77%, demostrando una respuesta positiva en el hábito de consumo.
A pesar de los avances y de inversiones que superan los 10 millones de dólares en empresas de reciclaje, la compañía reconoce que el éxito total requiere superar retos externos, como la falta de infraestructura uniforme en diferentes ciudades y la disponibilidad limitada de plástico reciclado apto para alimentos.
Con este proyecto, integrado en su plan general de sostenibilidad, la marca apuesta por una economía circular donde el recipiente sea parte de la solución ecológica.