07/13/2026 02:08:00 p. m.
Las Crocs se han convertido en un fenómeno mundial. Su diseño ligero, facilidad para ponerlas y sensación de comodidad las han hecho populares entre personas de todas las edades. Sin embargo, un podólogo ha lanzado una advertencia que ha generado debate en redes sociales: este calzado no sería la mejor opción para caminar durante largos periodos.
El especialista Manuel Vidal, conocido por compartir consejos sobre salud del pie en redes sociales, explicó que las Crocs presentan importantes limitaciones desde el punto de vista biomecánico, por lo que recomienda reservarlas para usos específicos y no como calzado habitual para recorrer largas distancias.
De acuerdo con Vidal, el principal problema de este tipo de calzado es que ofrece una sujeción insuficiente del pie. Al ser un zapato amplio y flexible, el pie tiende a desplazarse en su interior durante la marcha, obligando a los dedos a realizar un esfuerzo adicional para mantenerlo en su lugar.
Además, el especialista señala que el talón no queda correctamente estabilizado, lo que puede alterar la forma natural de caminar y aumentar el riesgo de fatiga muscular, molestias e incluso lesiones derivadas del uso prolongado.
Aunque muchas personas consideran que las Crocs son extremadamente cómodas, los expertos recuerdan que la sensación inmediata de confort no siempre se traduce en un buen soporte para el pie.
Según Vidal, este tipo de calzado puede ser adecuado para actividades puntuales, como permanecer poco tiempo de pie, estar en casa, acudir a la playa o la piscina, pero no para caminar durante horas o realizar recorridos largos. En esos casos, recomienda optar por un calzado que proporcione una mejor estabilidad, amortiguación y soporte del arco plantar.
El podólogo explica que un zapato pensado para caminar debe cumplir con varios requisitos básicos:
Los especialistas aclaran que las Crocs no son perjudiciales por sí mismas. El problema aparece cuando se utilizan para actividades para las que no fueron diseñadas, especialmente caminatas prolongadas o jornadas completas de pie.
La recomendación es emplearlas de forma ocasional y elegir un calzado con mayor soporte cuando se prevea caminar largas distancias o realizar actividades que exijan mayor estabilidad. De esta forma, es posible reducir el riesgo de sobrecargas musculares, molestias plantares y otros problemas relacionados con la salud de los pies.