07/01/2026 07:20:00 a. m.
Con la llegada de las altas temperaturas, el consumo de electricidad aumenta en los hogares mexicanos. Aunque muchos atribuyen el incremento del recibo al aire acondicionado o los ventiladores, existe otro electrodoméstico que permanece encendido las 24 horas y puede representar hasta el 40% del consumo eléctrico de una vivienda: el refrigerador.
Durante el verano, el motor del refrigerador necesita trabajar con mayor intensidad para conservar la temperatura adecuada en su interior, especialmente cuando el ambiente es más caluroso.
Sin embargo, especialistas señalan que algunos cambios sencillos en los hábitos de uso pueden marcar una diferencia en el consumo de energía sin necesidad de comprar un equipo nuevo.
Uno de los consejos más importantes es mantener el refrigerador separado al menos 15 centímetros de la pared. Esta distancia permite que el calor generado por el condensador se disipe correctamente.
Cuando el electrodoméstico está demasiado pegado al muro, el calor queda atrapado y el compresor necesita trabajar durante más tiempo, lo que se traduce en un mayor consumo de electricidad.
Un empaque desgastado puede provocar que el aire frío se escape constantemente.
Para comprobar su estado basta con colocar una hoja de papel o un billete entre la puerta y el marco. Si al cerrar la puerta el papel sale con facilidad, es probable que el sello ya no esté funcionando correctamente y sea momento de reemplazar los empaques.
Lo recomendable es dejar que los alimentos alcancen la temperatura ambiente antes de guardarlos. Además, mantener el termostato entre 3 y 5 grados Celsius suele ser suficiente para conservar los alimentos en buen estado sin gastar energía de más.
Además de los cuidados anteriores, existen prácticas sencillas que pueden mejorar la eficiencia del refrigerador:
Aunque algunas personas creen que desconectar el refrigerador durante la noche reduce el consumo, los especialistas advierten que ocurre lo contrario.
Al volver a encenderlo, el equipo debe trabajar al máximo para recuperar la temperatura adecuada, consumiendo más energía y poniendo en riesgo la conservación de los alimentos.
Si el aparato tiene más de diez años de uso, podría consumir hasta un 60% más electricidad que un modelo moderno con certificación de eficiencia energética.
También es recomendable solicitar una revisión técnica cuando el motor permanece encendido durante largos periodos sin detenerse o si los alimentos comienzan a congelarse en zonas donde no deberían hacerlo, ya que podría tratarse de una falla en el termostato.
Con pequeños cambios en la forma de utilizar el refrigerador, las familias pueden reducir el consumo eléctrico durante el verano y evitar que el próximo recibo de la Comisión Federal de Electricidad represente un gasto mayor para el hogar.