06/20/2026 08:05:00 a. m.
En un torneo donde las estrellas suelen vestir botines y anotar goles, un inesperado protagonista ha logrado robarse los reflectores sin tocar un balón.
Se trata de Merlín, un pato doméstico que pasó de caminar tranquilamente por las calles de la capital mexicana a convertirse en embajador oficial de la Ciudad de México rumbo al Mundial 2026.
Su historia parece salida de una película. Tras el partido inaugural de México ante Sudáfrica, miles de aficionados quedaron sorprendidos al ver a un pato recorrer Paseo de la Reforma con una camiseta de la Selección Mexicana y hasta calzado especial.
Las imágenes se viralizaron de inmediato en redes sociales, donde usuarios lo bautizaron como la mascota no oficial del Tricolor.
Lo que comenzó como una curiosidad urbana terminó transformándose en un fenómeno de identidad mundialista. La simpatía de Merlín, sumada a su peculiar forma de acompañar a sus dueños durante las celebraciones futboleras, despertó el cariño de aficionados dentro y fuera del país.
El impacto fue tal que la organización Host City Ciudad de México decidió nombrarlo embajador oficial de la capital para la Copa del Mundo 2026, que se celebrará de manera conjunta en México, Estados Unidos y Canadá.
Detrás del fenómeno viral hay una historia familiar. La dueña de Merlín relató que el ave llegó a su hogar hace aproximadamente dos años como obsequio de una clienta. Jamás imaginaron que aquel regalo terminaría convirtiéndose en uno de los personajes más queridos de la fiesta mundialista.
Mientras las selecciones buscan levantar la copa más importante del fútbol, Merlín ya ganó otro campeonato: el del corazón de los aficionados. Su popularidad demuestra que el Mundial no solo se vive en las canchas, sino también en las calles, donde nacen historias espontáneas capaces de unir a millones de personas.
Con plumas, camiseta verde y una personalidad que conquista cámaras y redes sociales, Merlín se ha convertido en un símbolo inesperado de la pasión mexicana por el fútbol. Porque en este Mundial, la magia no solo está en los goles; también camina por Reforma sobre dos patas y responde al nombre de Merlín.