06/02/2026 02:07:00 a. m.
Si eres de los que disfrutan empezar el día mandando un mensajito de felicitación, o simplemente tienes curiosidad por saber a quién le toca su fiesta hoy, el santoral de la Iglesia Católica para este martes 2 de junio de 2026 viene con historias de personas comunes y corrientes que hicieron cosas extraordinarias.
Hoy el calendario religioso destaca a tres personajes: un fraile italiano que demostró que no se necesita un título universitario para ser sabio, y dos amigos que se mantuvieron firmes en sus creencias hasta el último segundo.
La figura estrella de este día es San Félix de Nicosia, también conocido como Filippo Giacomo Amoroso, un humilde fraile capuchino que vivió en el siglo XVIII en Sicilia, Italia.
Su historia es de esas que inspiran, pues nació en la pobreza, no sabía leer ni escribir, pero le sobraba buen corazón.
A los 20 años intentó entrar a un convento, pero lo rechazaron durante 8 años seguidos porque era analfabeto y no podía aspirar a ser sacerdote. Lejos de rendirse, insistió tanto que lo aceptaron como "hermano lego" (básicamente, para ayudar en los quehaceres).
A San Félix le dieron el trabajo de limosnero y se convirtió en el "puente" de su pueblo:
En las mañanas les tocaba la puerta a los ricos para pedirles que compartieran lo que tenían y en las tardes iba con los pobres para llevarles esa ayuda y recordarles que siempre hay algo bueno que compartir.
Lo que más recuerda la gente de él es que, sin importar si le daban una moneda o si lo insultaban y lo trataban mal en la calle, él siempre sonreía y respondía con la misma frase: "Sea por amor de Dios".
Aunque no sabía leer, se aprendía de memoria los pasajes de la Biblia que escuchaba en las misas y terminó siendo un consejero espiritual lleno de sabiduría.
San Marcelino era un sacerdote muy respetado y su amigo Pedro trabajaba como exorcista. A ambos les tocó vivir la peor época para ser cristiano: la persecución del emperador Diocleciano.
Fueron arrestados por su fe y metidos a la cárcel, pero en lugar de asustarse, se pusieron a platicar con los demás presos y terminaron convenciendo al mismísimo carcelero y a su familia de cambiarse de religión.
Al ver esto, los jueces los condenaron a muerte de una forma muy cruel: los llevaron en secreto a un bosque lleno de espinas llamado Selva Negra y los obligaron a cavar su propia tumba antes de cortarles la cabeza, todo para que nadie supiera dónde habían quedado.
Sin embargo, el secreto se descubrió (¡se dice que el propio verdugo se arrepintió y lo contó todo!), y una mujer llamada Lucila rescató sus restos para darles una sepultura digna en Roma.
Hoy en día son tan importantes que hasta el emperador Constantino mandó construir una iglesia en su honor.
Además de San Félix, San Marcelino y San Pedro, el "libro de los santos" de la Iglesia Católica recuerda este martes a las siguientes personalidades.