05/27/2026 02:03:00 p. m.
Hacer el lunch de los niños, prepararte la torta para el trabajo o simplemente surtir el refrigerador ya no cuesta lo mismo.
Con la comedera de dinero que traemos por la inflación y los precios de la carne por las nubes, las familias en México tuvieron que cambiar la estrategia a la hora de hacer el súper.
Ahora, la reina indiscutible de la cocina es la salchicha, que le viene ganando al jamón porque es mucho más barata, rinde más y saca de cualquier apuro.
Los datos que soltó el Consejo Mexicano de la Carne (COMECARNE) en su informe para este año lo dejan muy claro. Resulta que los mexicanos nos soplamos la enorme cantidad de 1,227,000 toneladas de carnes frías.
Pero hay un detalle: el consumo bajó tantito (un 0.7%) comparado con los años anteriores. Básicamente, porque todo ha subido tanto de precio que la gente ya no compra por gusto, sino buscando lo que rinda más por menos billetes.
Los expertos dicen que el pasillo de los embutidos es como el termómetro del bolsillo: en cuanto la carne de res, de puerco o el pollo se ponen imposibles, la gente corre a refugiarse en las salchichas y los paquetes económicos para que la quincena no se muera antes de tiempo.
Mientras que los jamones finos de pavo, los embutidos importados y las marcas caras se quedaron arrumbados y congelados en los estantes del súper porque nadie los puede pagar, la salchicha aguantó el golpe.
La gente la sigue comprando en masa por tres razones sencillas:
Este cambio a la hora de comprar no solo se nota en la mesa, sino que también mueve fuerte la economía del país.
Las empresas que forman parte de COMECARNE producen nada menos que el 90% de las carnes frías que se venden en todo México.
Gracias a que todos seguimos comprando salchichas y jamón económico para salvar el día, este sector industrial se mantiene bien parado y le da trabajo directo a unas 150,000 personas.
Así que, al final de cuentas, la salchicha no solo te resuelve la cena de hoy, sino que también sostiene el empleo de miles de familias mexicanas.