05/22/2026 02:21:00 p. m.
Aunque parezca un evento sacado de una película o un simple golpe de mala suerte, el riesgo de ser alcanzado por un rayo en México no es una cuestión de azar.
El que le caiga un rayo a alguien es a causa de patrones geográficos y climáticos muy específicos que la comunidad científica tiene bien identificados.
De hecho, de acuerdo con datos del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred), México ocupa el primer lugar en el mundo con 223 muertes anuales ocasionadas por rayos, según registros de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La combinación de altitud y relieve convierte a ciertas regiones en verdaderos "imanes" para las tormentas eléctricas.
Investigadores del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) han cartografiado las zonas de riesgo basándose en la densidad de las descargas y los registros de mortalidad.
Sus análisis demuestran que el Estado de México es la entidad más peligrosa del país debido a su gran altitud y climas templados húmedos.
Los municipios con las estadísticas más altas de peligro son:
El estudio de la UNAM también destaca otras regiones donde la orografía eleva drásticamente la caída de rayos:
Por su parte, los monitoreos del Cenapred complementan este mapa señalando que el peligro máximo de descargas eléctricas se concentra en los sistemas montañosos del país, donde se llegan a registrar hasta 100 días con tormenta al año.
Estas tormentas severas afectan principalmente a quienes habitan o transitan por la Sierra Madre Oriental, Sierra Madre Occidental, Sierra Madre del Sur, Sierra Madre de Chiapas, las Montañas del Norte de Chiapas y el Sistema Volcánico Transversal.
El organismo señala que, del total de descargas, el 20% de los rayos ocurren de nube a tierra, impactando directamente en la superficie.
Las estadísticas oficiales rompen varios mitos sobre quiénes sufren estos accidentes y encienden las alertas para los padres de familia.
Los jóvenes de entre 10 y 19 años son la población más vulnerable porque suelen realizar actividades escolares, físicas o laborales al aire libre.
El porcentaje de niños fallecidos es cinco veces mayor que el de niñas, ya que los varones están más expuestos a deportes a cielo abierto en las ciudades o a labores agrícolas en el campo mientras llueve.
Como dato curioso, el impacto de un solo rayo puede liberar una energía de hasta mil millones de julios, razón por la cual los especialistas insisten en modificar nuestros hábitos en cuanto empieza a nublarse.
Para mitigar los efectos de este fenómeno, la Comisión Internacional para la Protección contra el Rayo (ICLP) sugiere basar nuestra seguridad en la física de la tormenta con la regla 30-30:
Si después de ver un relámpago escuchas el trueno en menos de 30 segundos, el riesgo es inminente.
Busca refugio de inmediato dentro de un coche cerrado con carrocería metálica o en un edificio con tuberías y cableado eléctrico (que sirven como pararrayos naturales).
Nunca te protejas bajo árboles solitarios, postes ni cerca de cuerpos de agua, ya que actúan como puntos de contacto preferentes para el rayo.
No salgas de tu refugio hasta que hayan pasado 30 minutos desde el último trueno.