05/21/2026 07:45:00 a. m.
Una variante poco común del ébola volvió a encender las alarmas sanitarias internacionales. Se trata del virus Bundibugyo, una cepa detectada recientemente en la República Democrática del Congo, donde ya se reportan decenas de fallecimientos y cientos de casos sospechosos.
La Organización Mundial de la Salud y autoridades africanas mantienen vigilancia estrecha ante el riesgo de que el brote se extienda a países vecinos como Uganda y Sudán del Sur, especialmente porque algunos contagios se han detectado en zonas urbanas densamente pobladas.
El ébola es una enfermedad infecciosa grave identificada por primera vez en 1976 en África central. Aunque existen vacunas para algunas variantes del virus, la cepa Bundibugyo sigue siendo un desafío para la ciencia, ya que no cuenta con una vacuna aprobada.
Esta variante fue detectada por primera vez en Uganda en 2007 y posteriormente en Congo en 2012. De acuerdo con autoridades sanitarias, su tasa de mortalidad puede alcanzar cerca del 40 por ciento, dependiendo de la rapidez con la que se diagnostique y atienda a los pacientes.
Uno de los principales riesgos del ébola Bundibugyo es que sus primeros síntomas son similares a los de enfermedades comunes, lo que puede retrasar su detección.
Los síntomas iniciales incluyen:
El virus no se propaga por el aire ni por el agua potable. El contagio ocurre únicamente mediante contacto directo con fluidos corporales de una persona enferma, como:
También es posible infectarse al tocar ropa, sábanas u objetos contaminados.
El periodo de incubación va de 2 a 21 días. Sin embargo, las personas solo pueden contagiar a otros cuando ya presentan síntomas.
En México, la Secretaría de Salud emitió una alerta preventiva para viajeros con destino a regiones afectadas.
El secretario de Salud, David Kershenobich, informó que el riesgo para el país es bajo, aunque hospitales y aeropuertos ya cuentan con protocolos para detectar posibles casos sospechosos.
Aunque el brote se concentra actualmente en África, la aparición del Bundibugyo demuestra que el ébola continúa siendo una amenaza global. La ausencia de una vacuna específica y la facilidad de transmisión por contacto directo mantienen en alerta a los sistemas de salud de todo el mundo.