04/30/2026 08:31:00 a. m.
En cuestión de horas, el caso del feminicidio de la exreina de belleza, Carolina Flores pasó de un crimen doméstico a una persecución internacional. La presunta responsable, Erika María "N", trazó una ruta de escape que cruzó fronteras y puso a prueba la coordinación entre autoridades de varios países.
De acuerdo con investigaciones, el asesinato ocurrió el 15 de abril en un departamento de Polanco, donde la joven de 27 años fue atacada con arma de fuego.
Tras el ataque, la presunta feminicida abandonó el país casi de inmediato. La cronología reconstruida por autoridades revela una fuga rápida y calculada:
La rapidez del desplazamiento fue clave: en ese momento aún no existía una ficha roja de Interpol, lo que le permitió moverse sin ser detenida inicialmente.
Ya en territorio venezolano, la historia dio un giro inesperado. Aunque las autoridades locales ya tenían indicios de su presencia, no podían arrestarla por el feminicidio sin una orden internacional.
Sin embargo, durante un encuentro con policías, Erika "N" se resistió y discutió con los agentes, lo que derivó en su detención por desacato. Este hecho resultó decisivo:
Finalmente, el 29 de abril, autoridades venezolanas concretaron la detención en Caracas, tras la coordinación con México y organismos internacionales.
Actualmente, la mujer permanece bajo custodia en Venezuela mientras se realizan los trámites diplomáticos para su extradición a México, donde enfrentará cargos por feminicidio.
El asesinato de Carolina Flores no solo generó indignación por su violencia la víctima recibió múltiples disparos, sino también por los vacíos institucionales que facilitaron la fuga:
Perfil: de aspirante política a prófuga internacional
Erika "N", originaria de Ensenada, Baja California, no era una figura desconocida:
Su detención marca el cierre de una persecución global, pero abre un proceso judicial que será seguido de cerca tanto por autoridades como por colectivos feministas.