04/09/2026 04:31:00 p. m.
La muerte de Leyla Monserrat, una adolescente de apenas 15 años originaria del ejido El Desierto, en Sonoyta, Sonora, ha provocado una ola de indignación nacional.
A meses de su feminicidio, ocurrido en septiembre de 2025, la resolución judicial emitida este abril de 2026 ha reabierto las heridas de una familia que considera la sentencia como una "burla" a su memoria.
Un crimen planeado: bullying y engaño Leyla Monserrat no solo fue víctima de un acto de violencia extrema, sino de un acoso sistemático previo.
Según las investigaciones de la Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJE), la joven sufría bullying y discriminación por su color de piel por parte de quienes llamaba sus amigas.
El conflicto escaló tras una pelea en la que las agresoras utilizaron fotografías de Leyla para humillarla en redes sociales.
El 25 de septiembre de 2025, bajo engaños, Leyla fue citada en un domicilio. Allí, dos adolescentes de 13 y 15 años la inmovilizaron y terminaron con su vida mediante asfixia mecánica.
El nivel de crueldad fue tal que las agresoras grabaron el crimen y ocultaron el cuerpo en el patio de una vivienda, donde fue localizado semanas después tras un cateo de la Agencia Ministerial de Investigación Criminal (AMIC).
"Mientras las asesinas de mi hija podrán regresar a sus vidas normales, yo nunca pude ni despedirme de ella; recibí el ataúd cerrado", declaró Becerra, cuya voz ha resonado en colectivos feministas que exigen una reforma a la ley para que delitos graves como el feminicidio no sean minimizados por la edad de los victimarios.
Aunque la Fiscalía de Sonora asegura haber actuado conforme a derecho, la brecha entre la brutalidad del asesinato y la sanción impuesta ha generado un reclamo social masivo.
Leyla Monserrat se ha convertido en un símbolo de la lucha contra la violencia escolar y la exigencia de una justicia que realmente repare el daño a las víctimas indirectas.
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