30 años maestro y ahora artesano: la historia de Honorio, el hombre que no dejó morir su cultura en Sinaloa

04/03/2026 03:00:00 p. m.

En el corazón de Mochicahui, una de las comunidades con mayor arraigo indígena en el norte de Sinaloa, la historia de Honorio Hichime Galaviz es testimonio de resistencia cultural, identidad y

orgullo.

Durante 30 años fue maestro de educación indígena, pero lejos de retirarse tras su jubilación, decidió retomar con más fuerza una vocación que había sembrado desde su infancia, la artesanía

yoreme.

"Soy de origen indígena, mi familia, mis padres, todo. Crecí dentro del ambiente, en esa cultura", relata Honorio al recordar sus inicios, marcados por la tradición, las danzas y los usos y costumbres que forman parte del pueblo yoreme.


Elabora piezas que forman parte de las danzas yoremes

Desde pequeño, su vida estuvo ligada a las expresiones más representativas de esta cultura. Fue danzante de Pascola, Venado, Judío y Matachín, una experiencia que no solo le permitió vivir la tradición, sino entenderla desde adentro.

"Desde pequeño me inicié como danzante,actualmente todavía me dedico a la danza del Matachín", compartió.

Fue precisamente esa cercanía con la danza lo que lo llevó a convertirse en artesano. No comenzó con fines comerciales, sino por necesidad de armar su ajuar, labor que aprendió de su comunidad.

"Desde niño empecé a fabricar lo que yo necesitaba para mis danzas. A partir de ahí fui agarrando práctica y me hice experto en la elaboración", explicó.


Hoy, cada pieza que elabora tiene el propósito de formar parte de la indumentaria de los danzantes yoremes. No son simples objetos decorativos, sino elementos esenciales en ceremonias y rituales que mantienen viva una de las culturas más importantes del norte del país.

"El trabajo que hacemos es parte de la indumentaria de Pascola, Venado, Judío y Matachín, nosotros proveemos esas piezas a quienes participan en las danzas y con esto se mantiene también viva la tradición", detalló.

Tras su retiro como docente, Honorio encontró en la artesanía no solo una forma de mantenerse activo, sino también un sustento económico dentro de su comunidad.

"Sí nos ayuda económicamente, porque dentro de la comunidad esto es muy valioso, tiene mucho significado y sobre todo mantiene la tradición", afirmó.


También ha adaptado su trabajo para acercar la cultura a otras personas, elaborando miniaturas que funcionan como recuerdos para visitantes y turistas, piezas que llevan consigo una parte de la identidad yoreme como llaveros, aretes o artículos. Si aluna persona está interesado en adquirir sus productos se puede contactar al 6681432972.

"También hacemos miniaturas para que la gente se las lleve a otros lugares y reconozcan lo que son las piezas propias de nuestra cultura. Lo que buscamos es rescatar y respetar los usos y costumbres ancestrales, preservar la originalidad de nuestras danzas y nuestra cultura", enfatizó.


Mantiene vivas sus tradiciones

La historia de Honorio Hichime Galaviz refleja una realidad que se vive en muchas comunidades indígenas, la lucha constante por mantener vivas sus raíces frente al paso del tiempo y la modernidad.

Hoy, con cada pieza que elabora, sus manos crean artesanías y construyen memoria, identidad y futuro para Mochicahui, un pueblo indígena que todos los días lucha por mantener vivas sus tradiciones e historia.

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